jueves, 18 de abril de 2013

Sobrevivir al fuego con tecnología de protección

(PL 74) CASO PRÁCTICO. CPR-Fuego.doc. Manuel Domene. Palabras: 1.835 


Escapar ileso de un edificio donde se ha declarado un incendio puede ser simplemente cuestión de suerte. No vamos a confiar aquí en ese factor aleatorio y, por el contrario, vamos a establecer una especie de decálogo de los recursos que pueden sernos vitales para escapar con bien cuando se declara un incendio en nuestro lugar de trabajo.


La mejor prevención es no tener que hacer frente a las llamas. Sin embargo, en nuestro supuesto, el fuego es ya una realidad incipiente y hemos de enfrentarnos al mismo con medios activos y pasivos. Una intervención temprana abortaría el siniestro en su inicio, pero nuestro supuesto llevará la situación hasta sus últimas consecuencias. Reproducimos la secuencia de trabajo que efectuaría un trabajador-bombero, que ha recibido adiestramiento para actuar en caso de incendio, y que llamaremos desde ahora Vulcano.

Detectores de fuego-humo, equipos de primera intervención
La ‘película’ podría ser algo así. Nuestra empresa instaló meses atrás un sistema de detección de incendios (humos y temperatura), que ha registrado una alarma. El olfato de Vulcano no advierte peligro, pero consulta el sistema y confirma la existencia de un conato de fuego cerca de su puesto en la oficina. Sin pérdida de tiempo, corre al lugar donde se ha detectado la alarma.
En un pasillo, avista las llamas, que consumen un almacén de papel, Vulcano abre un armario de primera intervención para proteger las manos y el cuerpo con prendas adecuadas para la lucha contra el fuego. En primer lugar decide hacer uso de los extintores portátiles, que tiene más cerca del almacén siniestrado. Lamentablemente consume la carga sin lograr extinguir las llamas. Es el momento de utilizar la manguera contra-incendios, que debe alcanzar y poner en servicio, lo que le resta unos segundos vitales para abortar el desastre. Las llamas crecen de manera pavorosa. La carga de fuego está asegurada debido a la cantidad de papel acumulada en el almacén y a la fácil combustión de este material. Entran en funcionamiento los sprinklers o rociadores de agua del techo. El fuego se ha extendido y crece de forma amenazadora. Va acompañado con un humo denso que corta la respiración. La acción de la manguera sólo consigue ralentizar la voracidad de las llamas, pero el siniestro ya es imparable. Vulcano se siente impotente ante la magnitud del fuego desatado y entiende que nada puede hacerse allí, por lo que debe ponerse a salvo. Aunque no tiene confirmación, puede que aquel fuego sea la expresión menor de un foco más activo. El humo le dificulta la respiración y la visión. Ha anochecido porque es invierno, y depende de la iluminación artificial.

La carga de fuego está asegurada debido a la cantidad de papel acumulada en el almacén y a la fácil combustión de este material 

Con una manta ignífuga
Siguiendo las instrucciones del plan de evacuación y la señalización de seguridad –que conoce perfectamente- Vulcano se dirige a un ala del edificio donde hay una escalera de emergencia. Lleva puesta la chaqueta de intervención que cogió del armario. Sin embargo, ha perdido los guantes, pero tiene una manta ignífuga que, sin duda, será de gran ayuda. También se ha hecho con un equipo filtrante con capucha para evacuación. Le sorprende no ver a ninguno de sus compañeros, por lo que empieza a tener la certeza de que se ha quedado aislado. Para acceder a la escalera que da acceso a las distintas plantas debe abrir una puerta corta-fuegos. Instintivamente se queda inmóvil durante unas fracciones de segundo. Es preciso conservar la calma y no cometer errores que podrían ir sumando fatalidad a una situación ya harto complicada. Envuelve sus manos en la manta y toca la puerta así protegido. La temperatura de la puerta no es muy alta, por lo que decide empujarla levemente. La pequeña abertura es suficiente para succionar una lengua de fuego, ávida de oxígeno. El continuo crepitar y el ruido que acompaña al fuego como un magma devorador hace comprender a Vulcano que aquella vía de escape a través de la escalera a las plantas es impracticable.

 Plan alternativo: respirador de emergencia
Contrariado, y con la constancia de hallarse aislado y solo, Vulcano se esfuerza en mantener la presencia de ánimo y pensar en una alternativa, aunque el calor y el humo le están volviendo torpe, el monóxido de carbono le está envenenando. Caso de no reaccionar con prontitud perecerá en aquel punto mucho antes de la llegada de las llamas. Se coloca la protección respiratoria para evacuación, que tuvo la precaución de recoger de un armario de primera intervención. Sabe que tiene una autonomía de 15 minutos gracias a aquel respirador. El equipo incluye unos guantes de protección, una pequeña linterna y un silbato. Vulcano se ajusta la capucha alrededor del cuello. Ahora, el filtro purificador del aire le protege del monóxido de carbono. El aire puro le ayuda a pensar con mayor claridad e iniciar su plan alternativo. Por el extremo opuesto del pasillo en el que se encuentra hay otra escalera. Si no puede bajar, que sería su mejor opción, espera poder subir. Accederá así a las plantas superiores y al terrado. Allí la empresa instaló recientemente una manga de salvamento por la que se puede abandonar el edificio sin riesgo en no más de 10 segundos.

Todo depende de la señalización
Vulcano se apresura para pasar el punto crítico de su recorrido, que es el almacén de papel donde se inició el siniestro. Sin embargo, allí las llamas han menguado al haberse consumido buena parte del material combustible. Se siente aliviado, aunque pronto surge otra dificultad cuando se apagan las luces. El alumbrado de emergencia debe haber entrado en funcionamiento, pero el humo concentrado en la parte alta de las estancias hace totalmente inservible este recurso para Vulcano. Por suerte, existe señalización de seguridad baja y material reflectante que, después de haberse cargado de luz, la devuelve en la oscuridad. Vulcano decide que, aunque más lento, avanzará con mayor seguridad si lo hace a gatas, siguiendo la señalización de seguridad que le sacará de aquel infierno. La linterna le ayuda a localizar señales y aquellas útiles pinturas reflectantes en medio de aquella superlativa negrura.
No quiere entrar en pánico, pero no puede dejar de pensar en la posibilidad que su vía de escape alternativa sea inviable también, en cuyo caso sus posibilidades de supervivencia se reducirían a la nada, o dependerían exclusivamente de una acción del exterior. Pero, ¿podrían localizarle en el supuesto de advertir su ausencia?
Se sintió animado al tropezar con otra puerta corta-fuegos, había llegado al otro extremo del pasillo. Se incorporó ligeramente y tanteó. La puerta no estaba caliente. Ejerció presión sobre el mecanismo anti-pánico y la puerta se abrió. Vulcano franqueó el umbral. Había fuego en el piso inferior, así que sin pensárselo, corrió escaleras arriba. Sabía que su salvación estaba en el terrado y, desde ese momento, era él quien le llevaba delantera al fuego. También era consciente que sin el capuz respiratorio y la señalización de seguridad no habría conseguido ponerse a salvo.

Hacia la manga de salvamento
Ascendió los dos pisos que le separaban de la terraza temiendo que el respirador de evacuación agotase el suministro de oxígeno. La negrura era total debido al humo ascendente acumulado. La linterna y las pinturas reflectantes fueron su hilo conductor para abandonar aquel laberinto oscuro y saturado de gases asfixiantes. Al localizar la puerta, oprimió la barra y, desde su posición en cuclillas, saltó hacia el terrado en un movimiento similar al salto de las ranas. La puerta se cerró cortando un suministro de oxígeno al fuego declarado más abajo.
Vulcano se liberó del capuz de salvamento que le había mantenido con vida entre el humo y los gases. Hizo uso del silbato y, para su sorpresa, alguien vino en su auxilio. Había otras personas que, como él, habían debido refugiarse en el terrado, aunque no contaban con el arsenal de medios que Vulcano se había ido agenciando durante su huida. Por su entrenamiento para emergencias, el hombre-bombero no tuvo dificultad en preparar la manga y a sus compañeros para la evacuación. Las mangas están diseñadas para una evacuación rápida y segura, pudiendo utilizarse por varias personas al mismo tiempo.

Las mangas de salvamento permiten una evacuación rápida y muy eficaz contra el pánico

La empresa valoró otros medios de evacuación, decantándose finalmente por las ‘virtudes’ de este sistema. La tela interna de la manga, cosida en espiral, permite que la velocidad de deslizamiento sea constante, independientemente del peso corporal, llegando a una velocidad máxima en torno a 2,10 metros por segundo. Durante el deslizamiento las personas están protegidas por la tela exterior anti-inflamable, que no deja pasar humo, permitiendo que todos los evacuados a través de la manga dispongan de aire fresco mientras descienden. Además, el evacuado está aislado visualmente de su entorno, no percibe la altura y, por tanto, no padece vértigo ni ataques de pánico.

Sanos, salvos y por descontaminar
Vulcano y sus compañeros del terrado llegaron sanos y salvos al suelo. Los bomberos ya habían iniciado la intervención contra el siniestro, que se había iniciado en un cuarto eléctrico situado bajo el almacén de papel. No había fluido eléctrico. El escenario de operaciones estaba iluminado por unos potentes sistemas de iluminación para áreas remotas (RALS – Remote Area Lighting System) con tecnología LED, y se habían instalado unas cabinas de descontaminación, donde los evacuados se “deshollinaron” y libraron del humo y los contaminantes como paso previo a un exhaustivo reconocimiento médico. Vulcano caminaba con piernas temblorosas y sentía una inmensa gratitud porque unos ingenios de protección, su formación en emergencias y haber sabido conservar la calma le habían salvado la vida. 


Recursos vitales para sobrevivir a un incendio
Detectores de humo
Detectan incendios por el humo o la temperatura, existen sistemas avanzados que emplean tecnología láser
Kits de emergencia (EPI, ESI)
Conocidos también como Equipos de Primera y Segunda Intervención. Permiten que personal adiestrado ataque un conato de incendio mientras llegan los bomberos
Mangueras
de extinción
y extintores portátiles
Sirven para el combate inicial de los incendios. Es imprescindible su facilidad de acceso y empleo en los 3 primeros minutos de un siniestro por fuego
Mantas ignífugas, guantes, chaquetas
de intervención
Ofrecen protección activa y pasiva contra el fuego y las altas temperaturas
Señalización de seguridad / alumbrado de emergencia
Permiten la orientación del personal en un escenario de siniestro que debe ser evacuado
Linternas LED
Sistemas
de Iluminación
para Áreas Remotas
Caracterizadas por su efectividad lumínica, facilitan la visión en condiciones de falta de luz
Puertas anti-pánico, corta-fuegos
Disponen de un mecanismo de apertura de fácil accionamiento e impiden la propagación de las llamas
Respiradores
de escape
Cuentan con una capucha envolvente y suministro de oxígeno con autonomía suficiente para ponerse a salvo en una emergencia
Escaleras
de emergencia
Permiten la evacuación por la parte exterior de los edificios siniestrados
Mangas
de salvamento, descensores, tornos
Permiten la evacuación del personal de edificios siniestrados
Sistemas
de descontaminación
Duchas con rociadores de bajo flujo y alta presión para crear una niebla de agua que consigue una descontaminación efectiva con poco consumo de agua

© Manuel Domene Cintas. Periodista