domingo, 28 de abril de 2019

28 de abril, una reivindicación tristemente necesaria

Hoy, 28 de abril, es un día capital en el calendario laboral. ¿Es necesario, en una sociedad hiper-informada, continuar reivindicando un día dedicado a la seguridad y la salud en el trabajo? Pudiera parecer que el mensaje es tan reiterativo como rutinario.
¿Cómo cotiza el valor vida? La cruda realidad nos demuestra que la sociedad no puede bajar la guardia ante los riesgos del trabajo y que, por lo tanto, la reivindicación del 28 de abril sigue siendo tan necesaria como el día de institución de la jornada. La siniestralidad es una ‘bestia dormida’, agazapada en los lugares de trabajo, que aprovecha cualquier fisura para obtener su tributo de incidentes o, peor aún, accidentes, sufrimiento humano y pérdidas económicas.

Con lenguaje menos metafórico pasaremos a evidencias que son incontrovertibles, como los repetidos casos de trabajadores (por lo general aprendices) que han perdido la vida durante su primer día de trabajo, o los casos de trabajadores que son literalmente triturados por máquinas peligrosas, provocándoles la muerte u horribles lesiones (no se trata de aguar la jornada a nadie. Las hemerotecas han dejado constancia de cuanto digo).
Son casos espeluznantes que, una vez más, denuncian la actitud de incumplimiento por parte de quienes deben velar por la seguridad de los trabajadores (responsabilidad coral). ¿Qué ‘ángel de la guarda’ acompañaba a esos trabajadores aprendices que nos dejaron en su primera jornada laboral? ¿Recibieron un Manual de Acogida? ¿Les habló alguien del riesgo y su prevención? ¿Qué resguardos o protecciones tenían las máquinas peligrosas que cercenaron los miembros (o la vida) de los trabajadores a los que atraparon en sus mecanismos?

No ignorar la realidad
Pero, ¡el riesgo es inherente a la vida!, podrá decir alguien. Así es: nacer es un riesgo, y vivir es mucho más arriesgado aún. De hecho, creemos que el riesgo puede considerarse como uno de los motores de la historia. Y, puesto que el riesgo va a ser una constante en nuestras vidas y nuestros trabajos, tenemos la obligación de gestionarlo con la prevención, una gran palabra –algo manida por el uso y abuso que hacemos- que alude a esa praxis necesaria y destinada a eliminar, minimizar y controlar los riesgos en el trabajo.

La jornada del 28 de abril nos recuerda que hemos de ser beligerantes con la siniestralidad (el trabajo es un medio para ganarse la vida, no para perderla)

En materia de prevención de los riesgos laborales no podemos estar a verlas venir porque, como decía un pensador español, “toda realidad ignorada prepara su propia venganza”. La sentencia, aplicada a nuestro entorno es palmaria: todo riesgo laboral ignorado acabará produciendo víctimas.
Cuando muchas empresas parecen haberse pasado a la ‘Prevención 2.0’ (bienestar laboral), hay una sangrante mayoría que no han hecho los deberes en la prevención básica, que tiene su nudo gordiano en la evaluación de riesgos laborales. ¿Habían evaluado sus riesgos las empresas con máquinas que causaron accidentes???
Antes hemos aludido a la responsabilidad coral o compartida. Por supuesto que las primeras responsabilidades recaen en las empresas, pero no podemos exonerar a trabajadores, delegados y técnicos de prevención, sindicatos, e Inspección de Trabajo que, cada uno en su lugar, deben trabajar por mejorar las condiciones de trabajo.
En cuanto a la Inspección de Trabajo, es deseable que el organismo relaje la persecución férrea de los papeles (documentación, trámites-procedimientos, gestión administrativa) de empresas comprometidas con la prevención para poner el foco en aquellas otras que son incumplidoras flagrantes de la LPRL, incurriendo reincidentemente en delitos de riesgo (poner en peligro a los trabajadores) y delitos de resultados o consecuencias (lesiones u homicidio imprudente).



Hoy, 28 de abril, es necesario que celebremos y reivindiquemos esta jornada. La misma nos recuerda que hemos de ser beligerantes con la siniestralidad (el trabajo es un medio para ganarse la vida, no para perderla); nos recuerda también que debemos perseguir los incumplimientos en seguridad/salud de los trabajadores de forma implacable. En suma, la sociedad debe asumir el 28 de abril como una especie de mantra que rechaza los bienes-servicios ‘manchados de sangre’, señalando a quienes se muestren tibios en esta beligerancia y contribuyendo a expulsar del mercado a los incumplidores, además de hacerles afrontar las responsabilidades penales en que hayan podido incurrir.
Mientras haya accidentes laborales, el 28 de abril será un día necesario. Ojalá podamos pronto cambiarlo por el ‘Día de la Siniestralidad Cero’.

lunes, 22 de abril de 2019

Robótica especulativa: “Polbots”, robots sustitutos de políticos

En momentos electorales es coherente pensar en los robots. Vamos a decirlo sin rodeos: si los robots y la inteligencia artificial pueden sustituir a los humanos en el desempeño de sus trabajos, ¿por qué no crear robots que ejerzan de políticos y sustituyan a los políticos de carne y hueso? Dicho está. La idea seguramente contaría con una aprobación mayoritaria, exceptuando la de los propios políticos.

El relevo de los políticos por 'personas electrónicas' no es ciencia ficción

La ciudadanía medianamente informada sabe que los políticos –hoy más que nunca- forman parte del problema, nunca de la solución. Los políticos son –sin importar orientación ideológica- una clase pasiva, consumidora de recursos, beneficiarios de dádivas y regalías inmerecidas; son los zánganos de la colmena.
Actualmente los robots pueden sustituir el trabajo de muchos humanos. Encontramos robots en la tele-asistencia cuando llamamos a nuestro banco, operador de telefonía, etc., que atienden en tareas sencillas o rutinarias y, si es el caso, transfieren nuestra llamada a un agente humano para resolver tareas más complejas. Encontramos robots colaboradores (‘cobots’) que prestan asistencia a trabajadores humanos en cadenas de montaje fabriles. Hay robots en mostradores de recepción de hoteles, o dando orientación al ciudadano en grandes espacios públicos (centros comerciales, aeropuertos, macro-oficinas, etc.). Hay robots procesando datos en medios de comunicación y ejerciendo un periodismo sencillo, que algunos han bautizado como ‘periodismo de algoritmo’. Lo último son los ‘sexbots’, o robots sexuales (hablamos de ello en otros textos). Sí, la previsión es que, a la vuelta de unos años, los robots accedan a nuestros mismísimos tálamos (y no para dormir precisamente). Los más visionarios ya profetizan sobre la existencia del robot multi-usos que, por la tarde, podrá ayudar a los niños a hacer sus tareas escolares y, por la noche, atenderá las solicitudes sexuales de los mayores. En Houston (EEUU) ya han denegado el permiso para la apertura de un burdel atendido por sexbots.
Vemos pues que la revolución tecnológica es real y que los robots, merced a la inteligencia artificial, pueden ejecutar cualquier trabajo, y aprender –de ahí lo de la inteligencia- como lo hacemos los humanos, desarrollando por tanto, sus capacidades como nosotros.
Así las cosas, no parece ningún exceso proponer que se desarrollen robots para sustituir a los políticos. No veo más que ventajas, por ejemplo: prestación laboral/contribución al fondo de pensiones, ventajas en cuanto al cumplimiento de las promesas electorales, ahorro, paz social, etc. Vamos a soltar un poco las riendas de la imaginación:
-Sin contrapartidas de ningún tipo, los robots cumplen con sus jornadas laborales. No tienen bajas (salvo avería). Tampoco se ausentan de su puesto de trabajo, como, por ejemplo, los diputados del Congreso, que hurtan tiempo a su función institucional para dedicarlo a la gestión de asuntos y negocios privados. Dicho de otro modo, los robots no se escaquean, porque en su lógica matemática implacable (ceros y unos) no cabe el defraudar, como hacen algunos políticos, mantenidos con los presupuestos generales del Estado, que costeamos los ciudadanos con nuestros impuestos.

Como quiera que sea, lo importante, lo que produciría no poco placer en este país, es acabar con la inflación de zánganos en la colmena

-Además de respetar su horario laboral, el ‘polbot’ o robot político cotizaría a la Seguridad Social en tanto que trabajador. Se asegura así un ingreso para el sistema de pensiones, con la ventaja añadida de que el ‘polbot’ no cobrará ninguna pensión de jubilación. Cuando abandone la vida activa, ese robot se reciclará o, en el peor de los casos, se convertirá en chatarra electrónica. Es genial, el robot (‘persona electrónica’, dicen algunos) habrá trabajado, cumpliendo jornada laboral con exquisitez matemática, cotizando a la Seguridad Social y, una vez retirado, no cobrará una pensión vitalicia. ¿Puede existir un ahorro más optimizado que éste?
Pero no se acaban aquí las ventajas. Estamos demasiado dolidos con políticos que, en campaña electoral, se hacen los encontradizos y se dan baños de multitudes en mercados y otros espacios públicos para pedirnos el voto. Nos conquistan (o lo intentan) con sus zalamerías con fecha de caducidad y sus efervescentes promesas electorales. Pero, cuando comienza la legislatura, los políticos, que ya firmaron su “contrato” de trabajo por cuatro años de vida muelle y regalada, se olvidan del ciudadano. Sus soflamas pre-electorales efervescentes se disipan, volatilizándose. “A la hora de meter, todo es prometer. Pero una vez metido, nada de lo prometido”. Esa era la reflexión sesuda que escuché repetidamente entre mis mayores. Y no hay duda de que les asistía la razón. ¿Acaso no son falsos, traidores y corruptos esos miembros de la casta sin importar su signo político?
Ahora pensemos en un ‘polbot’ último modelo que accede a la presidencia del Gobierno. En su software se ha incluido punto por punto el programa con el que conquistó al electorado… ¿Puede dicho ‘polbot’ –robot a fin de cuentas- dejar de ejecutar (boicotear) el programa que se le ha instalado? No, salvo manipulación externa.
Ante la evidencia de políticos descaradamente mentirosos es preferible contar con inteligencia artificial, cuya lógica será “lo prometido es deuda”. Ruboriza pensar que pueda gobernarnos un robot. Sin embargo, es una alternativa válida, que podría estar controlada por un ‘comité de sabios’, élite o breve aristocracia de políticos humanos, que serían los garantes de esa democracia de lógica matemática ejecutada por robots, o personas electrónicas.
Como quiera que sea, lo importante –lo que produciría no poco placer en este país- es acabar con la inflación de zánganos en la colmena. Ya tenemos constancia por nuestra historia reciente de que el país funciona incluso durante meses sin Gobierno. Así pues, ¿por qué no reducir todas las Administraciones (estatal, autonómicas, locales) de este país inflado (y harto) de políticos a su mínima expresión con ‘polbots’, o robots ejerciendo fielmente de políticos?
Definitivamente, propongo una clase política nueva, basada en el chip de silicio y la Inteligencia Artificial.

Michihito Matsuda, un robot como puede apreciarse, ha participado con notable éxito en las elecciones municipales de Tokio, señal de que tuvo sus votantes

De ese modo podríamos evitar a tanto advenedizo –sin oficio ni beneficio conocido-, que se ha hecho notorio –pero no notable- a base de propalar ideas atolondradas, proclamas incendiarias y mensajes vomitivos a través de las redes sociales. Y huelga decir que tales advenedizos parasitan en todos los partidos del arco parlamentario, ni uno queda libre.
Al mismo tiempo, sugiero que se establezcan unos mínimos formativos para acceder a ostentar un cargo público (en la empresa privada, a un barrendero ya se le está exigiendo un máster en gestión medio-ambiental/uso del espacio público). Es legítimo frenar el acceso de los ‘analfa-bestias’ a la política. Finalmente, recomiendo que los políticos de carne y hueso encargados de moderar-vigilar a sus colegas de chip o ‘polbots’ estén a sueldo de sus partidos y no con cargo al bolsillo de los sufridos ciudadanos, auténticos padres nutricios de los presupuestos generales del Estado (PGE). Sin duda, cuando el partido político tenga que rascarse su propio bolsillo para pagar nóminas, exigirá a los beneficiarios las correspondientes contrapartidas. ¡Quien predica en política, viva de la política (y de sus propios correligionarios)! Este sistema es infalible para acabar con el lastre inservible y pernicioso de una clase política pasiva, ociosa, depredadora y propensa a la corrupción, como hemos visto. Para regenerar la política de verdad hay que hacer que los políticos vivan las mismas circunstancias que sus conciudadanos. Eso implica que los políticos ineptos también vayan al paro, y conozcan de cerca las oficinas del SEPE (antiguo INEM) donde podrán darse sus baños de multitudes.
Sí, decididamente, la ciudadanía está cansada y apuesta por los ‘polbots’. Cuando se sustancia un manifiesto, todos llegamos a imaginar, soñamos, acariciamos utopías… con fecha de caducidad. La imaginación es libre, y quien no sueña no transforma.

martes, 16 de abril de 2019

El FPA (Factor de Protección Asignado) y el ajuste de la protección respiratoria

La calidad del aire respirable es un asunto vital fuera y también dentro del trabajo. Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE), confirman que las enfermedades respiratorias son la segunda causa de muerte en España. La protección en el trabajo es una obligación empresarial. JSP, fabricante inglés de EPI desde hace casi 6 décadas, reivindica el uso de Equipo de Protección Respiratoria (EPR), subrayando además que “el EPI tiene que ajustar bien. Pues, sin un ajuste correcto no hay buena protección, especialmente cuando se trata de las vías respiratorias”. 



La prueba de ajuste obligatoria, concepto que no existe en España pese a la recomendación favorable del Instituto Nacional de Silicosis, permite asegurar la eficacia de la protección respiratoria.

FPA, el indicador más real
En función de su categoría y características, los EPR ofrecen un Factor de Protección Nominal (FPN) ensayado en laboratorio, que indica la concentración máxima de contaminante frente a la que protege un equipo. Sin embargo, las condiciones reales de trabajo difieren mucho de las condiciones ideales del test de laboratorio. Circunstancias como la presencia de vello facial, o la falta de entrenamiento en la colocación y ajuste del EPR pueden causar fugas de aire contaminado hacia el interior del EPI y alterar el factor de protección. Por este motivo, hay países que efectúan mediciones “in situ” (puesto de trabajo) para evaluar con mayor realismo los Factores de Protección. Así, Reino Unido, Alemania o Francia tienen en cuenta el Factor de Protección Asignado (FPA), que es menor al nominal y se obtiene con mediciones en el puesto de trabajo. Un FPA de valor 10 supone que el equipo de protección, correctamente utilizado, será seguro frente a concentraciones peligrosas de hasta 10 veces el máximo permitido para un contaminante. Respecto al FPA y pruebas de ajuste, JSP hace hincapié en que “somos un fabricante inglés y, en Inglaterra, la prueba de ajuste es de obligado cumplimiento”. También añaden que “los FPA pueden considerarse un indicador fiable si se ha demostrado que existe un ajuste adecuado entre el equipo y la cara del usuario y que los trabajadores están adecuadamente formados y supervisados, mientras que los FPN deberían emplearse para la comparación de diferentes equipos de protección respiratoria”.
JSP, el fabricante independiente más grande de Europa, es un especialista de referencia en EPIs para uso por encima de los hombros (protección craneal, respiratoria, ocular y auditiva)
Silicosis, un problema sanitario de primer orden
Humo, vapores, polvo, partículas respirables, sustancias químicas, agentes biológicos aero-dispersos, etc. provocan serios daños a la salud en forma de neumoconiosis, silicosis, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cáncer de pulmón… Son muchos los escenarios de riesgo, aunque nos centraremos en esta ocasión en la silicosis. La silicosis, enfermedad pulmonar intersticial causada por la inhalación de polvo de sílice cristalina, continúa siendo causa de morbilidad y mortalidad en todo el mundo, a pesar de ser una de las enfermedades de origen ocupacional más antiguas. Pocos trabajadores son conscientes de los riesgos de inhalar polvo de sílice cristalina. Las empresas de la UE deben controlar y evitar la exposición. En cuanto a los fabricantes de EPIs, el reto es desarrollar y fabricar productos que ofrecen mejor ajuste y minimizan la fuga hacia interior. 
JSP ofrece valiosas herramientas para este cometido:
-Mascarillas desechables. Se han diseñado para optimizar el ajuste, por eso incorporan clips regulables y, en el caso del modelo Springfit un endoesqueleto (estructura interna) que mantiene la forma de la mascarilla, aumentando así la calidad del sellado con la cara.

-Semi-máscara Force™8. Disponible en 3 tallas para que cada usuario encuentre un buen ajuste. Con dos filtros, incluye la válvula de exhalación Thyphoon™, que ofrece menor resistencia a la respiración, garantizando su funcionamiento incluso a muy bajas temperaturas (testada a -40º C). Se fabrica con caucho termoplástico duradero y de alta calidad, que ofrece un ajuste superior a la mayoría de las anatomías faciales. A este beneficio cabe añadir el arnés de 4 puntos de sujeción totalmente regulables y las hebillas de liberación rápida, lo que garantiza una comodidad y un ajuste excepcionales. Gracias a su tamaño compacto es compatible con la mayoría de las pantallas faciales y de soldadura del mercado. Certificada por la norma EN 140, Force8 incluye adhesivos reflectantes que incrementan la visibilidad.
-La máscara completa Force™10. Es la más ligera del mercado en su categoría. Dispone de la válvula Typhoon™ y  amplio visor con campo de visión de más de 180º fabricado con policarbonato de clase óptica 1. Incorpora los orificios de entrada sin válvula para colocar los filtros de partículas, gas, humo, vapor. Su arnés está fabricado con termoplástico elastómero, con clips de ajuste  de ABS. Aportan elasticidad, facilidad de usar, ajustar y quitar con un solo dedo sin necesidad de quitar los guantes para realizar los movimientos. La máscara distribuye su reducido peso de forma muy ergonómica  Disponible en tres tallas para ajustarse a todos los tamaños y formas de cara.
-Filtros con tecnología ‘PressToCheck™ compatibles con Force™8 y Force™10. Es una solución de auto-chequeo diario, patentada por JSP, que permite al propio usuario comprobar instantáneamente si lleva bien puesta la máscara. El ajuste perfecto a la cara del trabajador se consigue en 3 pasos (ajustar, apretar y probar) que los responsables de la compañía resumen de este modo: “Poner los tirantes y el arnés por encima de  la cabeza y ajustarlos para que estén seguros y ofrezcan confort; presionar la parte delantera y trasera de las dos cubiertas de los filtros al mismo tiempo para parar el aire que entra a través de los filtros (“Press to Check™”). Aspirar. La máscara no debe dejar entrar nada de aire. Ajustar si es necesario".

Talleres y pruebas de protección respiratoria
Según el estudio del Instituto Nacional de Silicosis (INS), el 95% de los casos de silicosis afectan a trabajadores en activo (un 40% de los mismos acabará desarrollando cáncer de pulmón). JSP crea consciencia preventiva con sus talleres ‘in situ’, donde se efectúan pruebas de ajuste que, si bien no tienen validez estadística, confirman el excelente ajuste de las mascarillas, semi-máscaras y máscaras completas de la marca.
-Kit para evaluar el ajuste facial. La prueba de ajuste cualitativa Fit2Fit. Puede servir no sólo como método para garantizar que los trabajadores están adecuadamente protegidos sino también como forma eficaz de enseñarles la forma correcta de ajustar una mascarilla. 
-Formación del personal. Sensibilización sobre los riesgos, formaciones sobre uso de EPR por personal acreditado, talleres de protección respiratoria en colaboración con entidades diversas (asociaciones, mutuas colaboradoras, etc).

Uso profesional de la voz

A nadie le gusta quedarse afónico o padecer alguna de las afecciones que impiden el uso de nuestro aparato fonador, es decir la voz. El problema tiene mayor trascendencia entre los docentes y, en general, los profesionales de la voz. Por ello, en este post abordamos el aspecto preventivo para hacer un uso profesional de la capacidad vocal.


El 16 de abril se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Voz con el objetivo de crear conciencia sobre la importancia del cuidado de la voz y la detección oportuna de las enfermedades que afectan a las cuerdas vocales.

Sintomatología y actuación precoz
Sea cual sea el origen de la patología de voz (disfonía), aparece un patrón sintomático que puede incluir el carraspeo, necesidad de aclarar-despejar la laringe tosiendo, aparición de secreciones abundantes, sensación de cuerpos extraños u hormigueo en la garganta, sensación de dificultad fonadora que requiere un esfuerzo para producir los sonidos (debilidad de la voz), falta de control en la intensidad o el tono, voz rota o ronca, dificultad para hacerse entender o mantener la capacidad vocal hasta el final de la jornada… 
La prevención se ejercerá en tres ámbitos: condiciones ambientales, organizativas, e individuales, cuyo control permitirá hacer un uso profesional de la voz
 Otros síntomas menos específicos pueden ser el dolor y tensión en el cuello y la parte alta del hombro, o pinchazos en la zona anterior o lateral del cuello.
El protocolo de actuación exige la visita al otorrinolaringólogo si los síntomas no remiten en un par de semanas. Este tipo de afecciones tienen tratamiento y son curables, siempre que tengan un diagnóstico oportuno. Hasta el 80% de los trastornos se corrigen con rehabilitación vocal (terapia de la voz); en algunos de los casos se requerirá tratamiento médico, o bien quirúrgico.

Mejor prevenir
La prevención se ejercerá en tres ámbitos: condiciones ambientales, organizativas, e individuales, cuyo control permitirá hacer un uso profesional de la voz.
-Ambientales. Se requiere gestionar factores como la humedad, ventilación, corrientes de aire, polvo en suspensión, químicos aero-dispersos, ruido ambiental.
-Organizativas. Hay que distribuir las tareas para evitar la sobrecarga, siendo conveniente utilizar los medios técnicos disponibles hoy día.
Todas las medidas preventivas son necesarias, aunque enfatizaremos aquí algunas medidas de carácter individual encaminadas a proteger la función vocal haciendo un uso profesional de la misma. Entre éstas:
-Evitar hablar por encima del ruido ambiental. Hablar pausadamente sin forzar la voz.
-Evitar hablar de manera prolongada, a larga distancia y en el exterior. En el caso del profesorado, se pueden delegar tareas vocales en los alumnos, usar la pizarra o hacer pausas de voz.
-Acortar las distancias entre el hablante y su auditorio, conformando éste en forma de U, cuando sea posible. Los profesores pueden impartir parte del tiempo de clase desde el centro del aula.
-Conocer los propios límites relativos al tono y la intensidad de la voz, siendo conveniente el aprendizaje de técnicas de proyección vocal para producir la fonación con un soporte muscular adecuado e independiente de la garganta.
-Evitar la tos, procurando al mismo tiempo beber agua lentamente, así como relajar la garganta mediante el bostezo.
-Reducir la tensión de los músculos de la cara, el cuello, los hombros y la garganta con técnicas y ejercicios de relajación específicos, evitando tensar o apretar los dientes, la mandíbula o la lengua durante la fonación.
-Formarse en técnicas respiratorias adecuadas para favorecer la fonación (relajación corporal).
-Adoptar posturas correctas; es decir proyectando siempre la voz hacia el auditorio (muchos profesores hablan mientras escriben en la pizarra).
-Introducir pausas de trabajo para evitar sobre-esfuerzos. También conviene detectar precozmente los signos de fatiga vocal que se han señalado al principio.
-Utilizar medios de amplificación de la voz, siempre que sea posible.
Como colofón, recordar que todos los profesionales de la voz deben efectuar controles periódicos, que la empresa debe facilitar. Los servicios de prevención de las empresas han de incluir en el examen de salud protocolos específicos de vigilancia de la salud por sobrecarga de la voz.

viernes, 12 de abril de 2019

¡Que me orino, que me orino!

Estos días hemos sido informados de las situaciones límite en alguna cooperativa agrícola, donde las trabajadoras no eran relevadas a tiempo para ir al lavabo e, inevitablemente, acababan aliviándose en el mismo puesto de trabajo. 
No es infrecuente esta situación. La sobrecarga de esfínteres, sin posibilidad de ir al baño, se da en las cadenas de montaje (automóvil) y en las cadenas de despiece (mataderos de aves, etc). De hecho, suele ser práctica habitual en algunas empresas obligar a los trabajadores a usar pañales absorbentes para que, llegado el caso, se orinen encima y no deban dejar el puesto de trabajo.



A veces, la calidad de vida laboral y el bienestar no es lo que más importa a los empleadores. En el sector citrícola (y otros muchos) hay que encajarlo todo, incluso hacerse pis in situ por necesidades de la producción. Es lo que tiene trabajar en cadena (o, quizás, encadenado). Muchos/as se orinan encima, y no es precisamente de risa. Repasamos las vicisitudes de las encajadoras de naranjas en este post recuperado de la hemeroteca, cuyo enlace está debajo.