lunes, 4 de julio de 2011

Las manos son más frágiles que el cristal

(PL 53) TÉCNICAS DE PROTECCIÓN. Manos-vidrio.doc. Manuel Domene. Palabras: 3.667


El hombre ha utilizado el vidrio desde la prehistoria. Los primeros utensilios que conocemos de la edad de piedra son piedras de sílex, cuarzo y obsidiana, que no son otra cosa más que vidrios naturales. En todo caso, la primera industria incipiente del vidrio de la que tenemos noticia se sitúa en Egipto hace 3.500 años.
Técnicamente, el vidrio es un líquido sub-enfriado que adquiere consistencia sólida. Al romperse produce afiladas aristas vivas, capaces de rebanar la mano desprotegida y provocar gravísimas lesiones incapacitantes. Las manos, más frágiles que el cristal, deben protegerse, pues su integridad está en juego en las industrias de la fabricación, trabajo, colocación o reciclado del vidrio.

La industria del vidrio es una de las más antiguas creadas por el hombre. Apareció hace varios milenios en el Mediterráneo coincidiendo con la alfarería y la metalurgia, otras dos grandes industrias, posibles gracias al dominio de las altas temperaturas. La industria vidriera renacería en Roma hacia el año 20 de nuestra era, con el descubrimiento del vidrio soplado. En el siglo II, los romanos conocían el vidrio translúcido y fabricaban objetos diversos con este noble y singular material.

Impasible al tiempo
Utilizado constantemente desde la civilización egipcia, el vidrio es un material muy valorado, fácil de producir, que ha evolucionado y se ha hecho insustituible, siendo la materia prima de infinidad de aplicaciones. Existen gran variedad de vidrios y diversos procedimientos industriales o artesanales para su obtención. Según los usos a los que están destinados, se pueden distinguir seis tipos de productos de la industria vidriera: el cristal de vidrio ordinario; el cristal para ventanas, puertas, mobiliario, espejería e industria del automóvil; los “vidrios huecos” para la botellería y la cubiletería; los “vidrios técnicos”, para la óptica, las ampollas, los tubos del televisor, etc.; la fibra de vidrio, utilizada como textil o para el aislamiento térmico; y el vidrio trabajado a mano.
El vidrio, que no tiene contraindicación de uso, es el más universal de los envases. Se emplea en la práctica totalidad de los sectores (en algunos casos, en exclusiva).

Aplicaciones del vidrio
El vidrio da forma a enseres que utilizamos a diario, como botellas, recipientes o vajillas, pero también tiene aplicaciones técnicas que son menos conocidas (fibra de vidrio y fibra óptica) y que catapultan a este “mágico” material desde tiempos pretéritos hasta el futuro de nuestra civilización.
Las botellas, tarros y otros recipientes de vidrio se fabrican mediante un proceso automático que combina el prensado (para formar el extremo abierto) y el soplado (para formar el cuerpo hueco del recipiente). Se trata de una producción industrial a gran escala.
La mayoría de las lentes que se utilizan en óptica, microscopios, telescopios, cámaras y otros instrumentos ópticos se fabrican con vidrio óptico, en un proceso delicado y exigente. El vidrio aventaja al plástico en este campo de aplicaciones gracias a su resistencia al rayado, entre otras cosas.
Pero este veterano material sigue proyectándose hacia el futuro a través de nuevas aplicaciones técnicas. ¡Qué decir si no de la fibra de vidrio!, una fibra que puede tejerse como las textiles. La misma se consigue estirando vidrio fundido hasta dejarlo en diámetros inferiores a una centésima de milímetro. Tejida, la fibra de vidrio presenta solidez, estabilidad química, resistencia al fuego y al agua. Puede utilizarse como aislante o, combinado con resinas, formar compuestos de resistencia plástica.
Otras fibras de vidrio muy útiles son las empleadas para transmitir señales ópticas en comunicaciones informáticas y telefónicas, de ahí el nombre de fibra óptica, una tecnología en rápido crecimiento que ha revolucionado las telecomunicaciones gracias a las sorprendentes y elevadas prestaciones de los cableados, inalcanzables con los convencionales de cobre. Las fibras ópticas no son más que hilos de vidrio, finos como un cabello, diseñados para transmitir los rayos de luz a lo largo de su eje.
En la construcción, el vidrio ofrece numerosas e interesantes soluciones desde el punto de vista estético, arquitectónico, económico y de sostenibilidad. El vidrio es, en definitiva, consustancial a la actividad humana.

Trabajos del vidrio
La dureza y fragilidad del vidrio hacen que su manufactura sea especialmente difícil y laboriosa. Por supuesto, no está exenta de riesgos: el vidrio es un arma de doble filo, un arma cortante de la que hay que proteger las manos y, por añadidura, el resto del cuerpo. De hecho, el vidrio presenta una dualidad intrínseca como para no dejar indiferente a nadie. El vidrio es, a la vez, noble y plebeyo (puede envasar los mejores caldos exclusivos o un vino joven e industrializado), el vidrio es antiguo y postmoderno, artesano e industrial, frágil pero resistente y duradero, útil aunque peligroso. Y éste es el tema de nuestro artículo: las manos son más frágiles que el cristal; su integridad pasa, pues, por el empleo de los guantes. Además, las manos trabajadoras se ven expuestas a muchos otros riesgos laborales que se añaden a los que entraña el cristal en sí mismo. Los conoceremos mejor si repasamos previamente algunos de los trabajos que se desarrollan en torno al vidrio.
·Fusión
Para fabricar el vidrio es necesario fundir sus componentes. La fusión tiene lugar en unos hornos especiales de formas diversas, donde se alcanzan temperaturas muy elevadas (en torno a los 1.500 grados, aproximadamente). En la elaboración del vidrio artístico, el artesano (soplador) coge con el extremo de la caña de soplar una pequeña parte fluida y viscosa (flama) de los crisoles; sopla a continuación en ella y, con la ayuda de muy pocos instrumentos, se inicia el modelado del vidrio, que se comporta como una masa flexible, elástica y voluble mientras va pasando del estado líquido al sólido. Como en otros tiempos, el trabajo artístico del vidrio sigue dependiendo exclusivamente de la obra de la mano del hombre.
·Soplado
Procedimiento de elaboración del vidrio por medio de una caña de vidriero, técnica utilizada desde el siglo I. Se puede soplar el vidrio manteniendo la bola en el aire, o bien situándola en un molde de dos piezas, o varias piezas con motivos en relieve.
·Canteado (pulido de los cantos)
En el proceso de corte, los cantos quedan vivos, con aristas agudas y cortantes que se deben rectificar cuando el vidrio se ha de montar al aire, como en el caso de los sobres de mesa u otro mobiliario. Actualmente, el canteado se realiza con máquinas de muelas múltiples y distintos materiales, que realizan el trabajo por fases: desbaste (con diamante), afinado (con corindón), abrillantado (cerámica y corcho).
·Biselado
Para conseguir el canto con bisel o biselado se emplean máquinas similares a las de canteado en las que tanto las muelas como su posición son las adecuadas para conseguir el efecto deseado.
·Espejado
Consiste en convertir en opaco un vidrio que era traslúcido, así, al no dejar pasar la luz, refleja la imagen que tiene delante.
·Templado
Mediante el enfriamiento controlado se consigue mejorar las características físicas y resistencia mecánica del vidrio, así como la seguridad en caso de rotura. La pieza se convierte así en un bloque, cuya rotura siempre se hará en partes pequeñas, mucho menos peligrosas que los trozos grandes. El ejemplo más cotidiano es el vaso de Duralex o el parabrisas de un coche.
·Curvado
A propósito de los parabrisas, la evolución del diseño de los coches ha hecho que casi todos los parabrisas sean curvos. Dicha curvatura se obtiene calentando la pieza de vidrio hasta conseguir la deformación deseada.
·Tallado
Técnica de decoración del vidrio, inspirada en la talla de la piedra, que se hace mediante la rotación de muelas de diferentes formas, tamaños y materiales. El material abrasivo suele ser arena húmeda, esmeril, etc.
·Grabado con ácido
Se trata de otra técnica de decoración que emplea el ácido fluorhídrico para rebajar aquellas partes del objeto no recubiertas previamente con un barniz resistente y protector (cera, laca o aceite). Como es obvio, el vidrio también puede decorarse con pintura, etc.
Podemos convenir que en todas las operaciones descritas existiría un doble riesgo: el inherente a la operación específica que se lleva a cabo (pintado, grabado al ácido, tallado, etc.) y el que proviene del vidrio en caso de rotura.

Manipulación del vidrio plano
El vidrio plano es un complemento indispensable de la construcción, ya que resuelve desde las ventanas hasta la fachada entera. Son, por lo general, vidrios pesados que habrá que manejar con prevención para evitar accidentes que repercutan sobre las manos u otras partes del cuerpo. Los vidrios de obra, se almacenarán verticalmente en lugares debidamente protegidos, de manera ordenada y libre de cualquier material ajeno a ellos. Una vez colocados, se señalizarán de manera que sean visibles en toda su superficie. La manipulación del vidrio se efectuará manteniéndolo en posición vertical y con la utilización de guantes o manoplas que protejan hasta las muñecas. Para mejorar la prensión de todo tipo de piezas pueden utilizarse ventosas, que proporcionan un eficaz sistema de agarre y reducen la abrasión que ha de soportar el guante.
La fibra de vidrio es un excelente aislante, que suele colocarse en las cavidades de los muros o para optimizar las instalaciones de calefacción y aire acondicionado, pero supone una amenaza para la salud de las manos. La fibra de vidrio puede bombearse o vaporizarse directamente sobre la cavidad, lo que evitaría la manipulación directa. En este caso, la inhalación constituye un serio problema respiratorio, aunque no es ése nuestro campo.
El riesgo principal para las manos sin protección proviene de las puntas y aristas extremadamente cortantes de las fibras de vidrio, que pueden provocar unas micro-incisiones que dejarán pasar las bacterias u otras sustancias nocivas para el organismo, que a su vez entrañan una infección o, en el mejor de los casos, una irritación de la mano. Quien haya tocado la fibra de vidrio entenderá perfectamente cuanto decimos y evitará el contacto directo con la piel.

Riesgos al trabajar con vidrio
·Cortes e incisiones
Después de los problemas ergonómicos, que suelen cursar con sobreesfuerzos o lesiones musculo-esqueléticas, encontramos que los cortes e incisiones ocupan el segundo lugar en frecuencia, representando en torno al 10% de las lesiones o patologías incapacitantes en la industria del vidrio. Otras categorías importantes son las contusiones (9%), las fracturas (7%) y el dolor de espalda o de otra parte del cuerpo (5%). Las quemaduras, por calor o por sustancias químicas, y las amputaciones son más raras (1% o menos).
Los cortes o heridas se producen por rotura del material debido a su fragilidad mecánica, térmica, cambios bruscos de temperatura o presión interna. También pueden ser consecuencia de la apertura de ampollas selladas, frascos con tapón esmerilado, llaves de paso, conectores que se hayan obturado (laboratorios).
Los cortes también pueden ser provocados por herramientas manuales (cuchillas, etc.), que se usan en las zonas de producción, embalaje y almacenamiento, o durante las operaciones de mantenimiento de las instalaciones, apartado que entraña una extensa lista de riesgos que obviaremos en esta ocasión.
Para protegerse de este tipo de riesgos, recomendamos guantes elaborados con soportes como el Kevlar®, Dyneema® o Spectra®.
·Laceraciones-abrasiones
Los trozos de vidrio proyectados por el aire pueden provocar heridas incisas. Especialmente existe riesgo cuando el vidrio templado “explota” durante la fabricación. Otra fuente de exposición a los riesgos es el contacto directo con filamentos de vidrio, particularmente durante la elaboración en caliente. Los efectos potenciales son heridas incisas, laceraciones o abrasión de la piel o los tejidos blandos. Por otra parte, existe el riesgo de infección secundaria grave y de exposición dérmica a materiales corrosivos o tóxicos.
El uso de medios mecánicos y automatismos para eliminar el movimiento manual del material desempeña un papel importante en la prevención de las lesiones ergonómicas. “Los automatismos han reducido los esfuerzos ergonómicos y las graves lesiones con desgarro que históricamente se han asociado a la manipulación del material (por ejemplo, vidrio plano) por el personal de producción. Sin embargo, la mayor utilización de robots y la automatización de procesos introduce los riesgos propios de la maquinaria móvil y la energía eléctrica, lo cual transforma los tipos de peligros o los desplaza a otros operarios (de los trabajadores de producción a los de mantenimiento)”, nos recuerda la Enciclopedia de Salud y Seguridad en el Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
·Riesgos térmicos
La fabricación del vidrio implica operaciones de secado, fusión o cocción en estufas u hornos eléctricos o de gas. La colada de vidrio fundido sale del horno a una temperatura de 1.100° C y se desparrama sobre el sistema de transporte, que lo llevará por las diferentes fases de fabricación. En el proceso de flotado, el vidrio fundido (a aproximadamente 1.000° C) se vierte continuamente de un horno a un baño de estaño fundido, poco profundo. Los trabajadores pueden quemarse cuando están expuestos a las altas temperaturas del horno de fusión y de la pasta de vidrio. Además, conviene tener muy presente que alrededor del 60% de las heridas se produce debajo del codo. Es obvio que, en tales circunstancias, se impone respetar rigurosos procedimientos de seguridad y utilizar el equipo de protección individual (EPI) adecuado. Desde hace unos diez años, las mangas y los guantes de protección de alto rendimiento, fabricados con Kevlar®, han reemplazado los guantes de cuero o metálicos que usaban los operarios para manipular el vidrio. Los guantes de Kevlar® ofrecen una mayor resistencia al corte y el calor, además de ser muy ligeros y flexibles para una mayor destreza manual. Tampoco nos podemos olvidar del Nomex®, que es uno de los mejores aislantes térmicos del mercado.
La exposición a radiación infrarroja procedente del material fundido aumenta el riesgo de cataratas o quemaduras en la piel. Además, el estrés térmico puede suponer un auténtico problema de salud laboral en operaciones –por lo demás, frecuentes- de mantenimiento rutinario o reparaciones de emergencia que, por razones obvias, han de realizarse en los lugares de cocción o de fusión o cerca de ellos. Recomendamos el uso de guantes con acabados aluminizados que reflejen el calor radiante y que eviten, por tanto, la transmisión del calor al trabajador.
El contacto directo de la piel con superficies calientes o materiales fundidos da lugar a quemaduras graves.
·Explosión, implosión o incendio
Estas condiciones pueden darse por la rotura de material en operaciones realizadas a presión o al vacío. En las plantas de embotellado pueden sobrevenir accidentes por la explosión frecuente de envases. El fuego o explosión también puede ir asociado a los sistemas de combustión utilizados.
·Riesgos de la energía eléctrica
El contacto directo con la energía eléctrica de alta tensión usada, por ejemplo, para encender resistencias que complementan la cocción con combustibles presenta el riesgo de electrocución y posibles problemas para la salud por exposición a campos electromagnéticos. Como siempre recomendamos en esta serie de artículos, la manipulación de los circuitos en tensión sólo deberá hacerse por parte de personal especializado. No olvidemos que el accidente eléctrico (paso de la corriente a través del cuerpo) es un evento que no ofrece segundas oportunidades, pudiendo conducir a la muerte por electrocución, habida cuenta de los elevados voltajes e intensidades con que se trabaja en las instalaciones industriales de fabricación del vidrio.
Dependiendo del voltaje alcanzado, existen diferentes guantes de protección para riesgos eléctricos, desde un uso de 1.000 V hasta 36.000 V.
·Riesgo químico
El vidrio también es química, como casi todo. Desde el punto de vista físico-químico, se comporta como un líquido enfriado a temperatura ambiente, que debido a su cohesión intra-molecular presenta una consistencia sólida. El vidrio se compone de una mezcla de silicatos. Pero, además, en ese extraño líquido-sólido que cierra nuestras ventanas podemos encontrar una extensa amalgama de minerales y materias primas, como la cal, álcalis, minio, compuestos de aluminio, óxido de zinc, compuestos de cadmio, carbonato de bario, ácido bórico, ácido fosfórico, dióxido de manganeso, anhídrido arsenioso, y pigmentos (óxidos de hierro, manganeso, cobalto, uranio, níquel, antimonio, cobre, etc). Por si fuera poco, en el proceso de fabricación y transformación también intervienen diversas sustancias químicas, haciendo que la exposición sea inevitable.
La combinación de estos materiales tiene unos indudables efectos toxicológicos –ya explicados en otros artículos- y que penetran en el organismo por distintas vías, incluida la piel y, por supuesto, las manos. Algunas de estas sustancias podrán causar un daño dérmico evidente (ácido fluorhídrico), lo que puede remediarse porque se verifica un daño de inmediato. Lo peor es el daño insidioso que causan muchos productos químicos (revueltos en un cóctel), daño que no se descubre hasta años después de la exposición. Las manos protegidas impedirán que los tóxicos entren al organismo por esta vía.
Nuevamente llamamos la atención sobre la nocividad de los aceites minerales y taladrinas, utilizadas para lubricar las máquinas destinadas al moldeo del vidrio (dermatitis de contacto y botón de aceite, dolencias que se pueden cronificar y otras que pueden ser tumorales). También debe evitarse el contacto directo con el formaldehido, empleado en la fabricación de la fibra de vidrio. Y la lista sería una letanía: epóxidos, acrilatos y uretanos, que pueden contener disolventes como xileno o tolueno, estireno, xilanos, látex, catalizadores y aceleradores, disolventes hidrocarbonados o clorados... Por lo que se refiere a las manos, la protección pasará necesariamente por el empleo de guantes y manguitos aptos para la manipulación de sustancias químicas.
Materiales como el Norfoil, butilo o vitón, aseguran la protección contra una gran parte de los componentes químicos usados en este sector.

Gestión de residuos
El vidrio puede tener muchas vidas porque es reutilizable. Su reciclaje cierra el ciclo de vida del material y supone aprovechamiento de unos recursos existentes, al tiempo que no se generan residuos. Así pues, una gestión sostenible de la industria del vidrio pasa por su reutilización una y otra vez.
Desde el punto de vista de la seguridad, la manipulación del vidrio en la fase de reciclaje conlleva riesgos más que ostensibles. En las fases previas del ciclo del vidrio, éste se encontraba, normalmente, sin rotura. En cambio, durante el reciclado lo encontramos partido y formando esquirlas que pueden sajar una mano como la más afilada de las navajas albaceteñas. Los guantes y la prudencia son imprescindibles para evitar graves accidentes en manos y brazos.
El proceso de reciclaje implica, en líneas generales, la recepción, descarga y almacenamiento inicial del vidrio, cribado por tamaños, molido de la fracción más gruesa, lavado del conjunto del vidrio, selección por colores y, finalmente, almacenamiento por tipos de vidrio hasta su envío a un fabricante de materiales de vidrio. A lo largo del proceso se efectúa la separación de la cerámica y materiales férricos y no férricos, así como del plástico y papel que puedan contener los residuos de vidrio. Algunas de estas operaciones se efectúan automáticamente y otras de forma manual.
La protección de las manos para este tipo de trabajos, requiere un guante multicapa que asegure la no penetración de los pequeños filamentos del vidrio en toda la mano. Los materiales pueden ser muy variados, desde un guante de piel hasta uno elaborado con la revolucionaria tecnología Superfabric®

Los traumas de las manos

La piel es la primera línea de defensa del cuerpo. Sin ella no se puede vivir. Es elástica y resistente, pero no indestructible. La mejor prevención es la profilaxis del que es el órgano más extenso de nuestro cuerpo (varios metros cuadrados). La negligencia supondrá el desarrollo de enfermedades dérmicas u otras enfermedades somáticas dependiendo de los tóxicos que atraviesen nuestra barrera dérmica.
Veamos las consecuencias de una mala gestión de los riesgos que afrontan las manos:
-Dermatitis. La piel sólo puede soportar un grado limitado de abuso. Si hay un daño repetido, perderá la capacidad de protegerse a sí misma y reaccionar. Se vuelve roja y se inflama, pica y se abre, a veces incluso se llaga. Estos son los síntomas de una dermatitis de contacto irritante, un término “abanico” que abarca una multitud de enfermedades de la piel (trauma oculto). La forma en que el cuerpo responda dependerá de si la piel se ha irritado o de si se está produciendo una reacción alérgica. Es una diferencia importante, que precisa acotación médica, para conocer el tipo de lesiones de las manos y su alcance.
Básicamente, el descuido de las manos conduce a dos situaciones:
-Reacciones irritantes. La mayoría de estados de la piel ocasionados por el trabajo, más que alergias, son reacciones irritantes. Las reacciones irritantes son provocadas por el contacto prolongado y frecuente con sustancias tales como detergentes, desengrasantes o disolventes. Cuando la piel se ha visto dañada, hay que tomar medidas para reconstituirla.
Esto implica proteger las manos con el tipo adecuado de guantes, asegurándose de que su estado no empeore durante el proceso de curación. Generalmente, estas reacciones son menores y se pueden controlar fácilmente llevando los guantes adecuados.
-Reacciones alérgicas. Una alergia es una reacción de defensa del sistema inmunológico del cuerpo. Una vez desencadenada la alergia, todo contacto con la misma sustancia provocará una reacción. Las reacciones alérgicas tienen diferentes grados de severidad, que van desde erupciones de la piel y llagas hasta asma con dificultad para respirar. En casos extremos, pueden provocar un choque anafiláctico, que puede ser fatal. La evolución habitual de las reacciones alérgicas en el medio laboral tiende siempre a un empeoramiento de éstas tras el contacto continuado con el alérgeno. Las enfermedades alérgicas de la piel y de las vías respiratorias se agravan con el tiempo y cuestan más en resolverse si no instauramos las medidas de evitación desde el principio. De ahí lo primordial que resulta la protección de las manos. La solución es obvia: empleo de guantes, observando, claro está, prácticas de sentido común como no intercambiarlos con otros trabajadores y mantener una estricta higiene de la mano.

© Manuel Domene Cintas. Periodista.


Artículo elaborado para  Tomás Bodero S. A. con la colaboración de Gaceta de la Protección Laboral y Manuel Domene. Supervisado por el alergólogo Pedro Carretero.

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