viernes, 9 de diciembre de 2016

‘Optitud’, estrategia para ser más felices también en el trabajo

La combinación de las palabras optimismo y la actitud da lugar al neologismo ‘Optitud’, inexistente en los diccionarios. El optimismo es una postura que pueden adoptar las personas ante los acontecimientos que viven. Es una actitud vital en la que se prima, ante todo, la visión positiva, se destierran los miedos, los afanes y la ansiedad.
La ‘optitud’ configura nuestros ritmos y actividad cerebral en clave optimista, nos predispone a interactuar con los problemas y las situaciones desde una perspectiva positiva. Esa respuesta pro-activa minimiza cualquier problemática, reforzando la seguridad de las personas. En la ‘optitud’ el humor es uno de los rasgos fundamentales, y un recurso que sirve para enfrentar situaciones cotidianas y, por supuesto, todo lo relacionado con el trabajo.


 El poeta Samuel Butler abogaba por el humor al afirmar que “la única convicción que el hombre debe tomarse en serio es que nada debe tomarse en serio”

Humor = cerebro feliz
El sentido del humor no sólo nos alivia la existencia y hace más llevaderas las adversidades, sino que, a largo plazo, termina modificando nuestro cerebro de forma positiva. Asimismo, el buen humor aparece como un eficaz recurso para fortalecer el corazón y protegernos de algunas enfermedades, como corroboran recientes estudios científicos. Estas tesis son suscritas por muchos especialistas del campo de la neurociencia (motivaciones profundas).
El buen humor es un enfoque clave en la consecución de los objetivos laborales y el control del estrés. Y la tesis está avalada por la Society of Humor Studies, o el conferenciante canadiense, Michael Kerr, que ha plasmado sus ideas sobre la diversión en el ámbito laboral en libros como “Putting Humor to Work” (Trabajar con Humor), o “Inspiring Workplaces” (Lugares de trabajo que inspiran).
Entre sus múltiples beneficios, trabajar con humor ayuda a subir la moral, motivar y comprometer más a los trabajadores, fortalecer el equipo y construir relaciones basadas en la confianza. También defendía el humor el poeta Samuel Butler al decir que “la única convicción que el hombre debe tomarse en serio es que nada debe tomarse en serio”.
Hay que desechar muchos falsos mitos, u opiniones nada imparciales, que sostienen que “el humor en el trabajo no es una cosa seria”. La contra-argumentación categórica es que el humor –con mesura- es perfectamente compatible con el trabajo. El buen humor y su expresión, la sonrisa, son beneficiosos: las personas que sonríen con frecuencia se sienten más felices, activan las regiones cerebrales relacionadas con los afectos, movilizan músculos faciales y generan endorfinas, secreciones hormonales que mejoran nuestro bienestar. No en vano, el 4 de octubre está instituido como ‘Día Mundial de la Sonrisa’.
Con frecuencia, el humor va asociado al juego y el ocio. El negocio de una empresa no ha de suponer una negación del ocio; al contrario, el negocio, combinado con un buen ocio en horario laboral, tiene un impacto positivo en la cuenta de resultados de la empresa. Los expertos en gestión y habilidades directivas lo saben y, entre otras opciones, recurren a técnicas como la ‘risoterapia’. Como argumento a favor del buen humor, el portal ‘lavidapositiva’ parafrasea a Chaplin: “Un día sin reír es un día perdido”. Sobre el sentido del humor y la risa dicen que tienen “un papel fundamental”, y se remiten a Martin Seligman, investigador de la Psicología Positiva, quien sostiene que “el sentido del humor es una de las fortalezas del ser humano”.
Seligman define el humor como “la capacidad para experimentar y/o estimular la risa, que es el reflejo inequívoco de una emoción positiva. La risa es una expresión innata y universal, que tienen todos los humanos desde sus primeros meses de vida en todas las culturas”.

‘Optitud’ para los tiempos post-vacacionales
El síndrome post-vacacional es un trance que hay que pasar. La ‘optitud’ puede ser de gran ayuda. He aquí algunas claves para afrontar la dureza del retorno en clave de buen humor.
-Pensamiento positivo. Lo contrario genera malestar y ansiedad. El pensamiento positivo abre el camino de nuestras metas.
-Actitud. El mundo es un reflejo de nuestro estado interior, y el optimismo siempre nos hace prosperar, mejorando la autoestima.
-Autoestima. La aceptación personal y la confianza plena, con autocrítica, conducen al bienestar. El sentido del humor es un valioso resorte.
-Comunicación. Es necesaria para el equilibrio emocional y el sentimiento de tener una vida feliz.
-Voluntad y acción. No basta con querer, también hay que hacer: los sueños se persiguen sobre el terreno, priorizando los pasos a dar. Debemos salir de la ‘zona de confort’ para afrontar nuevos retos y arriesgarnos a avanzar. No hay oportunidades para personas acomodaticias.