miércoles, 7 de diciembre de 2016

Reír es sobrevivir

Aunque el género humano ha evolucionado de forma imparable a lo largo de su existencia, aún conservamos unos rasgos primarios. Según la pirámide de Maslow, que jerarquiza las prioridades de nuestra especie, en la base se encuentran las necesidades fisiológicas elementales, como la propia supervivencia. La amígdala, en nuestro cerebro, a modo de memoria RAM de ordenador, es la encargada de mantener estos instintos básicos.
Sin duda, en la homeóstasis psicológica (equilibrio y bienestar) del individuo, la risa es un curioso mecanismo, que trabaja en pro de nuestra propia supervivencia. De ahí que reír –lejos de lo que pudiera parecer a priori- es algo muy serio, además de tan necesario como el aire que respiramos: reír es sobrevivir. La falta de risa puede considerarse en sí misma un drama, la carencia de una vacuna contra la depresión, etc.

 Reír es sobrevivir. La falta de risa puede considerarse en sí misma un drama, la carencia de una vacuna contra la depresión


‘Paraguas contra la adversidad’
El titular de la cátedra de Psicología Positiva de Saint Louis University, Eduardo Jáuregui, afirma que, aunque no pueda establecerse una correlación directa entre humor y salud, sí puede decirse que es “un paraguas contra la adversidad”. No existen datos científicos que demuestren que las personas con mejor sentido del humor vayan a vivir más o a gozar de mejor salud. No obstante, sobre el terreno, se constata que los estilos de humor positivos generan beneficios importantes para la salud mental. Es decir, que reír (y reírse de los problemas) es un mecanismo de defensa de nuestra salud mental. Por otra parte, las carcajadas ejercen un sutil efecto analgésico, que alivia el dolor y, al mismo, tiempo reduce el estrés relacionado con los asuntos que disparan nuestros miedos, o que percibimos como amenazas. En el mundo laboral, “pese a que parezca contradictorio, tratar temas serios y graves a partir del humor ayuda a resolverlos con mayor facilidad”, argumenta el psicólogo Jáuregui, autor del libro titulado “Alta diversión. Los beneficios del humor en el trabajo”.
Al presentar las cosas con menos seriedad, las personas se relajan, combaten la ansiedad, prestan atención y se quedan con la información relevante y, sobre todo, se evita generar un estrés que retroalimenta la adversidad que afrontan las personas, y que, en no pocas ocasiones, acaba frustrando el afloramiento del talento humano.



La risa como terapia
Reír relaja la musculatura, alivia el estrés y la ansiedad, estimula la mente, mejora el sistema inmunológico, neutraliza las emociones negativas y actúa como escudo protector ante la depresión, produciendo sensaciones placenteras, además de favorecer conductas positivas como el aprendizaje y la socialización. Hay escuelas que organizan talleres para aprender a reír y que imparten ‘coaching lúdico’ (entrenamiento en materia de juego). Los resultados compensan el esfuerzo. Charles Chaplin, que dedicó su vida profesional a hacer reír a la humanidad, sostenía que “un día sin reír es un día perdido”. Sobre el sentido del humor y la risa nos remitimos, como último apunte, a Martin Seligman, investigador de la Psicología Positiva, que vio “el sentido del humor como una de las fortalezas del ser humano”. Señalamos algunos efectos de la ‘risoterapia’:
-Mejora la circulación sanguínea. Se debe a la dilatación del tejido interno de los vasos sanguíneos, que aumenta el caudal.
-Salud emocional. La activación de los ‘centros de recompensa’ en el cerebro emocional (amígdala) libera dopamina, neurotransmisor que interviene en las sensaciones de placer.
-Contrarresta estados de estrés y ansiedad. La risa, mecanismo que alivia nuestra tensión, es un elemento fundamental en la resiliencia (capacidad de superar los problemas y salir fortalecido).
-Regulación del sistema respiratorio. La respiración desempeña un papel importante en la gestión de nuestras emociones. Y la risa es un mecanismo tan sencillo como rápido para regular la respiración y renovar el aire inspirado. La risa profunda y larga incrementa la frecuencia cardíaca y la oxigenación celular.

Análogamente, la risa aumenta nuestro atractivo ante los otros, ayudándonos a transmitir confianza, además de hacernos más humanos.