miércoles, 7 de marzo de 2012

Crecerse con la adversidad


Ver artículo (formato PDF)

(PL 70) TRIBUNA. TNA-Crecerse.doc. Manuel Domene. Palabras: 787 
Creo que nadie discute ya que toda crisis encierra una oportunidad. También es cierto que cualquier momento es bueno para la mejora. Pero, en tiempos de crisis, dicha mejora ya no es materia optativa, sino pura y dura necesidad. Aunque no nos gusta la crisis, queremos destacar los efectos positivos que pueden derivarse cuando las empresas están dispuestas a batirse el cobre para seguir en el mercado. Y no seguir de cualquier manera, sino con una posición reforzada, mayor solvencia y experiencia crecida.

Aunque parezca una obviedad, la clave está en poner el acento en lo que es realmente importante. El cometido de Tomás Bodero y Dragon Gloves es satisfacer –y superar de forma ostensible- las expectativas actuales y futuras de dos grupos de interés vitales para cualquier empresa: sus clientes y sus empleados. Un cliente satisfecho es un cliente fiel; y un empleado satisfecho es un trabajador comprometido con la organización, su política y objetivos.

La política de esta empresa siempre ha privilegiado la relación con el cliente. Entendemos que un cliente se muestra fiel con el prestatario de un servicio cuando deja de percibirlo como un mero proveedor para convertirlo en un socio tecnológico, un aliado cercano, comprometido y capaz de sentir como propias las necesidades de la empresa cliente. En este sentido, nuestra empresa siempre ha impulsado la política de proponer mejoras que repercutan positivamente en la actividad de nuestros clientes.

En cuanto a nuestra política de personal (segunda clave de gestión) la empresa prima la incorporación de personas que sintonizan con nuestra cultura de empresa, principios y valores. Lo que se complementa con una gestión de personal innovadora orientada al desarrollo individual y profesional al abrigo de la organización.

No podemos dejar de citar un tercer vector que creemos clave en la gestión empresarial actual. Nos referimos a la innovación. Han corrido los ríos de tinta al respecto, así que vamos a evitar la teorización. Para Tomás Bodero innovar no es sólo desarrollar nuevos productos/servicios, sino también incidir en la creación de una cultura de cambio en nuestra organización y nuestras actividades, para adaptarnos al entorno complejo y cambiante que nos toca vivir. Así, la cultura empresarial que estamos diseñando –basada, como decimos, en el cambio- contempla aspectos que constituyen el abc temático de las escuelas de negocios, a saber: planificación estratégica, optimización de costes, externalización de servicios con profesionales de reconocida solvencia, apertura de nuevos mercados e internacionalización, aplicación de las mejores técnicas de marketing en el horizonte coste-beneficio, conseguir las mejores fórmulas de financiación, etc.

Pero, al margen de las citadas estrategias, en la gestión de una empresa no puede faltar la ilusión que –nadie lo duda- es un factor económico de primer orden. Sin ilusión todo queda reducido a la nada. Con ilusión, empeño y trabajo constante es posible crecer pese a la crisis.

Los tres factores clave citados (clientes, personal e innovación), gestionados en un contexto de cultura de cambio en nuestra empresa, se han convertido en un portentoso resorte, la palanca con la que despejamos los obstáculos de nuestro camino. La empresa que ha perdido este resorte se encuentra a merced de los elementos, como el barco en medio del temporal que pierde su aparejo y timón. Por eso, porque conservamos el resorte de nuestra ilusión, el buen hacer de nuestra gestión, y el timón de nuestra nave, Tomás Bodero sortea con éxito las dificultades que conlleva la actual crisis económico-financiera. Y, con humildad, nos atrevemos a decir que es posible crecerse con la adversidad, pues es ésta el catalizador que dispara nuestras alertas y pone en marcha los mecanismos de defensa. Por decirlo con más rotundidad: toda empresa que quiera sobrevivir, sobrevivirá al precio de modificar su entorno… Porque, o modificas el entorno, o el entorno te modifica. Crecerse con la adversidad es modificar el entorno… para hacerlo, obviamente, favorable.

Como conclusión, y sin ánimo de propalar un triunfalismo bisoño o carente de base, queremos transmitir al sector de la protección laboral de nuestro país que hay vida durante y después de la crisis –como la hubo antes. Honorato de Balzac decía que “la resignación es el suicidio cotidiano”. Quien se resigne está muerto para el mercado. De eso no puede cabernos duda alguna.

Y no acabaremos sin una última consigna: “se alza vencedor quien se cree capaz de ello”. ¿Qué más puede decirse? Por eso, Tomás Bodero trabaja con ilusión, método y moral de victoria, porque nos sabemos capaces de vencer, y nos crecemos con la adversidad.

© Manuel Domene Cintas. Periodista
Artículo creado para el Departamento de Marketing de Tomás Bodero, S. A.