martes, 25 de diciembre de 2018

Prevención de riesgos laborales en el sector funerario


Aunque exhibimos una ignorancia interesada ante todo lo que representa la muerte, justo es tener presentes los riesgos laborales del sector funerario. La actividad mueve algo más de 1.500 millones de euros anuales con unas 1.400 empresas, casi 18.000 cementerios y una plantilla en torno a los 11.300 trabajadores.



Riesgo biológico
“En las múltiples tareas del servicio funerario, el contacto con los cadáveres puede producirse durante el traslado de los fallecidos, así como durante su almacenamiento, lavado, embalsamamiento o preparación; aunque en principio son pocos los agentes biológicos que pueden presentar un riesgo de infección, dichos agentes representan un riesgo que puede ser importante”, cita la NTP 858 del INSHT.
La exposición se produce por contacto directo a través de la piel dañada, por salpicaduras, principalmente a membranas mucosas, por vía parenteral (inoculación, sobre todo en operaciones de tanatopraxia) o por vía respiratoria, por la inhalación de bio-aerosoles (partículas aero-dispersas sólidas o líquidas). El riesgo biológico más importante de los embalsamadores son las patologías infecciosas graves por pinchazos con aguja de sutura o con los tubos de inyección y aspiración, así como por contacto con los fluidos biológicos.

Las infecciones son debidas principalmente a dos bacterias: Staphylococcus Aureus, resistente a meticilina (MRSA) y Streptococcus pyogenes (grupo A). El MRSA es un reconocido patógeno nosocomial (infección hospitalaria) Por su parte, el Streptococcus puede sobrevivir en cadáveres de víctimas de enfermedades invasivas, presentando un importante riesgo de infección para los trabajadores que los manipulan. El cuadro adjunto sintetiza las principales enfermedades, el agente causal y la vía de transmisión.


VÍA DE TRANSMISIÓN
ENFERMEDAD
AGENTE CAUSANTE
Principales enfermedades infecciosas
que pueden contraer los trabajadores funerarios
VÍA DE TRANSMISIÓN
ENFERMEDAD
AGENTE CAUSANTE
Contacto directo con la piel
o con objetos contaminados
Infección invasiva
por estreptocos grupo A
Streptococcus pyogenes (Grupo A)
MRSA
Vía mano-boca por contacto con materia fecal u objetos contaminados con ella

Fiebre tifoidea
Salmonella typhi
Hepatitis A
Virus hepatitis A (VHA)
Otras
Salmonella no typhi
Shigella dysenteryae
Cryptosporidium
Helicobacter pylori
Vía respiratoria, a través de bioaerosoles
Tuberculosis
Mycobacterium tuberculosis
Virus SARS (Coronavirus)
Virus SARS (Coronavirus)
Meningitis
Neisseria meningitidis
Haemophilus influenzae
Difteria
Corynebacterium diphtheriae
Contacto con sangre u otros fluidos biológicos, a través de la piel o mucosas (pinchazos, cortes o piel dañada, salpicaduras
de sangre u otros fluidos biológicos a ojos, nariz
o boca)
Hepatitis B
Virus hepatitis B (VHB)
Hepatitis C
Virus hepatitis C (VHC)
Síndrome
de inmunodeficiencia
adquirida
Virus
de la Inmunodeficiencia Humana (VIH)
Contacto con sangre
Fiebre hemorrágica viral
Virus de Ébola y Marburg. Virus de la fiebre de Lassa
Pinchazos, cortes o salpicaduras a membranas mucosas.
Enfermedad
de Creutzfeld-Jakob
o encefalopatías espongiformes transmisibles
Priones

La exposición se produce por contacto directo a través de la piel dañada, por salpicaduras, principalmente a membranas mucosas, por vía parenteral o por vía respiratoria

Medidas higiénicas y EPIs
Son normas higiénicas básicas no comer, beber o fumar en las zonas de trabajo. Evitar tocarse los ojos, nariz o boca con los dedos, y lavarse las manos antes de comer o fumar. Además, los trabajadores deben contar con ropa y calzado de trabajo adecuados. Asimismo, las instalaciones estarán provistas con zonas de aseo apropiadas, adecuadas al uso de los trabajadores. Se contará también con lugares para guardar de forma separada la ropa de trabajo de la ropa u otras prendas personales. Al salir de la zona de trabajo, el trabajador deberá quitarse la ropa de trabajo y los equipos de protección individual (EPI) que puedan estar contaminados por agentes biológicos. En consecuencia, las instalaciones habrán de disponer también de lugares adecuados para guardar los equipos de protección y verificar que éstos se limpian y se mantienen de forma adecuada.
La elección de los equipos de protección individual (EPI) a emplear en cada operación depende de la naturaleza del riesgo. En general, si existe riesgo de salpicaduras de sangre o de fluidos biológicos a membranas mucosas como nariz, boca u ojos, se recomienda emplear pantallas faciales, gafas, mascarillas resistentes a salpicaduras, guantes resistentes a los microorganismos y, cuando sea necesario, resistentes también a los cortes.
Del mismo modo, en las operaciones en que se puedan generar bio-aerosoles se deben emplear, como mínimo, mascarillas auto-filtrantes del tipo intermedio (FFP2). En las operaciones de tanatopraxia (mejorar el aspecto de los fallecidos) se utilizará cuando sea preciso delantal de plástico. Es recomendable cambiarse de ropa antes de entrar en la zona de embalsamamiento. Además, como mínimo, se dispondrá de guantes, protección respiratoria, ropa de uso exclusivo y medios para la desinfección de los mismos.
Otras medidas complementarias son: empleo de recipientes herméticos para el formaldehido, reducción al mínimo de los niveles de exposición (excesivamente altos, según estudios), y control médico del personal expuesto.

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