martes, 4 de diciembre de 2012

Empleados y organizaciones más ‘felices’

(PL 73) EDITORIAL. Edito73-EmpleadosSaludables.doc. Manuel Domene. Palabras: 591


La salud no lo es todo, pero sin ella, todo es nada. La salud es el activo más valioso de toda persona. Hasta ahora habíamos asumido como normal que el trabajo fuera erosionando la salud. Sin embargo, en los últimos años hemos empezado a oír un discurso diametralmente opuesto: es posible la promoción de la salud en el lugar de trabajo (PSLT). La idea tiene adeptos en todo el continente, donde funciona desde hace más de una década la ENWHP, abreviatura de European Network For Workplace Health Promotion. La ENWHP o Red Europea de Promoción de la Salud en el Trabajo actúa como una plataforma para el intercambio de información y experiencias, siempre con la vista puesta en lograr trabajadores sanos en empresas saludables.

Sin duda, el enfoque de ‘hacer salud’ mientras se trabaja es ambicioso y, por eso, supera al concepto de prevención de la siniestralidad. Ir a trabajar –siempre que se trabaje en una organización saludable- puede convertirse en una oportunidad para mejorar la salud del trabajador. Las buenas prácticas que se están llevando a cabo en este campo por las empresas saludables del siglo XXI incluyen programas de prevención de las lesiones músculo-esqueléticas, salud cardiovascular, dolor de espalda, actividad física e higiene postural, rehabilitación, alimentación saludable, deshabituación tabáquica, alcohólica y de drogas y sustancias, programas de ejercicio físico regular.

Las empresas saludables también promueven iniciativas como el “Taller de Felicidad” para atender problemas psicosociales y evitar su somatización; o promueven la máxima clásica del ‘mens sana in corpore sano’, conocedoras de que un empleado sano y con hábitos saludables es una persona que goza de bienestar y, por añadidura, es un empleado que aporta valor a la compañía.

La inversión empresarial en la salud de la plantilla produce retornos importantes no sólo para la compañía, también para el PIB del país. Algunas estimaciones apuntan que con la reducción del absentismo por baja laboral, la productividad puede crecer hasta en un 52%. Entre trabajadores que practican ejercicio físico moderado, pero regular, las bajas laborales caen hasta en un 32%, mientras que los costes médicos se abaratan un 50%. A esto hay que añadir la reducción de otros costes indirectos.

Hábitos nocivos al margen, el mayor riesgo entre los trabajadores es la falta de ejercicio físico, lo que provoca una falta de fuerza y la consiguiente inadaptación del sistema muscular. Cuando el trabajador con baja forma física se enfrenta a solicitaciones que superan a su sistema muscular se producen los sobreesfuerzos, que suelen conducir a la aparición de trastornos ergonómicos o lesiones musculo-esqueléticas. Los trabajadores sedentarios tienen una tasa de absentismo un 18% superior a la de los activos. Así pues, resulta obvia la relación causa-efecto entre la falta de condición física en el trabajo y las lesiones, que ocasionan bajas y, por consiguiente, disminución de la productividad.

En el contexto laboral actual de nuestro país, el fomento de la salud en el trabajo es algo más que cumplir simplemente los requisitos legales en materia de salud y seguridad. Los empresarios pueden ayudar activamente a sus empleados a mejorar su estado de salud general y su bienestar con sencillos programas. Las herramientas las sirve el marco legal a través del derecho de participación, formación e información que tienen los trabajadores. Las empresas saludables con planes de PSLT son más rentables, además de gozar de un clima laboral distendido, porque invierten en bienes intangibles llamados bienestar y felicidad. La empresa saludable genera riqueza en un entorno más ‘feliz’.

© Manuel Domene Cintas. Periodista. Gaceta de la Protección Laboral (www.proteccion-laboral.com)