miércoles, 18 de marzo de 2015

Hay que encajarlo todo: naranjas, sudor y miedo…

Tenemos al minero como el paradigma del trabajador en el límite de lo humano, pero hay muchos otros trabajos, que sin parecerlo, se equiparan en dureza al del minero. Entre los muchos oficios en que el padecimiento laboral no está claramente reconocido nos referiremos en esta ocasión a las encajadoras de fruta y, por ser la estación, a las encajadoras de naranjas.

Si los valencianos –que se solazan ahora con las Fallas- contaran con un “Víctor Manuel” local tal vez cantarían algo así: “La abuela fue encajadora, allá en la cooperativa / Y encajando sazonadas frutas / se dejó la vida”. Naranjas, sudor y miedo forman parte de la realidad cotidiana de los almacenes horto-frutícolas valencianos y españoles.