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lunes, 29 de diciembre de 2014

Fukushima contrata “limpiadores-kamikaze”

El argumento es siempre el mismo: una empresa –comunidad o lobby- ve amenazados sus intereses y, como respuesta defensiva, recurre a echar tierra sobre el asunto en un claro ejemplo de táctica oscurantista las más de las veces. Es como si negando-ocultando la magnitud de un problema, y distrayendo la opinión pública mundial, el problema se disolviese en el océano. Pero los problemas no suelen disolverse espontáneamente, más bien se agravan cuando no hay actuaciones transparentes y rápidas para atajarlos.
Este aserto inicial puede aplicarse al ‘affaire’ Fukushima. En los últimos días hemos sabido más sobre dicho culebrón nuclear de regusto ácido: la central –o sus intermediarios- está contratando a mendigos para convertirlos en limpiadores kamikaze de la contaminación radiactiva que liberó (libera o liberará) la central.
Una vez más la historia se repite. Los desdichados limpiadores pobres actuarán cual liquidadores que, liquidando y liquidando el veneno de la radiación inmanente en la zona, ejecutarán su propia liquidación por un cicatero puñado de yenes. Mientras haya personal necesitado, desinformado o simplemente ingenuo, los malos gestores siempre encontrarán carne de cañón fresca para minimizar el alcance de su impericia salpicada de egoísmo y desprecio de las vidas ajenas.

Unas cuantas comidas calientes
El país del sol naciente no se libra de las bolsas de pobreza con sus inevitables legiones de indigentes. Los inventores del Just-In-Time (JIT) han visto en sus menesterosos locales la solución logística a sus problemas. ¡Eso es aprovechamiento de recursos, a precio de saldo, justo a tiempo!
Los limpiadores kamikaze de Fukushima cobrarán menos de 80 euros diarios por su ‘performance’ temeraria, con los que habrán de sufragarse los gastos de comida y alojamiento. Escaso es el rendimiento económico de tan descomunal riesgo. Durante un tiempo imposible de precisar esta nueva hornada de liquidadores en liquidación al más puro estilo Chernobiliano podrán, al menos, comer caliente. Algunos incluso se comportarán como estómagos agradecidos que encontraron la ‘salida’ a su situación de penuria. Pero, una inmensa mayoría –nos tememos- morirá víctima de esa pestilencia moderna descubierta industrialmente por Madame Curie.

Mientras haya personal necesitado, desinformado o simplemente ingenuo, los malos gestores siempre encontrarán carne de cañón fresca para minimizar el alcance de su impericia

El cesio en el agua… y la RSC sólo como escaparate
El goteo de errores de Fukushima será desconocido porque la ocultación es la norma. Así, no sabremos ni el número, alcance y medio de propagación de los escapes. Sin embargo hay evidencias que son difíciles de obviar: el cesio 137 sigue imparable su viaje hacia las costas del continente americano. En su camino y destino final alterará la biología de los seres vivos –dicho de una manera eufemística- en la gran ‘huerta’ del futuro que es el mar. ¿Quizás la evolución futura del planeta pase por la mutagénesis de las especies, ser humano incluido? No es una posibilidad remota, pues nos alimentamos del resto… y bio-acumulamos las toxinas que ingerimos.
La RSC (Responsabilidad Social Corporativa) es una política que luce muy bien en las memorias que editan las empresas, o publican en sus páginas web aireando sus logros. Sin embargo, es una política difícil de aplicar con coherencia, especialmente cuando la empresa tiene que gestionar sus crisis. 
Tepco, operador de Fukushima, está ofreciendo su grotesca reinterpretación de lo que es su sentido de la responsabilidad  (RSC) ante el mundo.

Leer versión inglesa

Muslyumovo, paradigma de lo insostenible

Mucho se ha escrito del pueblo siberiano de Muslyumovo. Se le considera el lugar más contaminado del planeta, o el segundo Chernobil. No podemos cerrar esta tanda de esperpentos nucleares sin aportar algunos datos para la reflexión.
A simple vista, Muslyumovo es un lugar recóndito e ignoto de apariencia idílica. Nada más lejos de la realidad. Se encuentra junto al río Techa, que le da la vida, y le administra simultáneamente la muerte. El río transporta la letal carga radiactiva que, durante décadas, ha liberado la central de Mayak, kilómetros arriba en el curso fluvial.



El planeta y nuestros hijos, y viceversa
Probablemente, el mayor peligro de la energía atómica no sea la propia energía, sino el ser humano y su actitud. Como única reflexión planteamos una pregunta doble: ¿Qué planeta vamos a dejar a nuestros hijos? ¿Qué hijos vamos a dejar a nuestro planeta? Probablemente la ecología clásica sólo se plantea la primera pregunta, cuya solución no es fácil. En cualquier caso, si queremos un planeta sano y una explotación sostenible del mismo, tenemos que empezar a cambiar la mentalidad de las generaciones emergentes. Hemos de formar adecuadamente a los hijos que dejaremos a nuestro planeta para que lo cuiden. Dicho de otro modo, dejemos de preocuparnos por el planeta y ocupémonos de la educación de quienes lo gestionarán. Si prende la llama del sentido común y la sostenibilidad, evitaremos la repetición de errores que ya forman parte inevitable de la historia reciente.
Necesitamos que cunda el ejemplo de Ramzis Fayzullin. Por la exposición de sus progenitores, nació con hidrocefalia y graves problemas de salud. Su proclama quedó recogida en el slogan “Por favor, piensen en el futuro”. Ramzis ha sido una víctima de la insostenibilidad. Los responsables de su desgracia no deben ser ajenos a la queja de este joven. “Yo quiero ser como los demás. No quiero hijos como yo”, reclamaba entristecido cuando sus compañeros se burlaban de su aspecto, y las chicas le rehuían.

Si prende la llama del sentido común y la sostenibilidad, evitaremos la repetición de errores que ya forman parte inevitable de la historia reciente. Necesitamos que cunda el ejemplo de Ramzis Fayzullin

Siniestra cronología
-En la década de los 40 se construyó la central de Mayak, que suministró el plutonio para las primeras bombas atómicas soviéticas, e inauguró el vertido de residuos radiactivos en el río Techa. La zona se convertiría además en un cementerio de residuos nucleares importados.
-En 1957, la explosión de un tanque de residuos contaminó un área poblada por 1,5 millones de personas. Fue el accidente más grave antes de Chernobil.
-Diez años después (1967) una sequía dejó al descubierto el polvo radiactivo depositado en un lago cercano a Mayak.
-En la década de los noventa la población empieza a conocer lo que se les ocultó durante más de cuatro décadas, y que explicaba la letanía de muerte y destrucción en forma de “enfermedades especiales”, según un eufemismo de las autoridades. No por ello se puso en marcha un modelo de gestión responsable.
-Entre 2001 y 2004 hasta 40 millones de metros cúbicos de lodo radioactivo terminaron en el vertedero radiactivo que es el río Techa. Aún hoy, en su lecho, la radiación supera 1.000 veces los valores considerados como normales. Los lugareños siguen viviendo –y muriendo- en un río cloaca, que antaño fuera fuente de vida para Muslyumovo.

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lunes, 20 de mayo de 2013

Compuestos Orgánicos Volátiles (COV), peligro respiratorio

(PL 72) SALUD AMBIENTAL. SAAMB-COVs.doc. Manuel Domene. Palabras: 3.333 

Los COV se evaporan fácilmente, contaminando la atmósfera, además de afectar a la salud de quienes los inhalan


COV, Compuesto Orgánico Volátil, es cualquier sustancia orgánica que contiene carbón y que se evapora a temperatura ambiente. Contribuyen de manera decisiva a la formación del ‘smog’ fotoquímico (neblina contaminante). Suelen tener olor, como la gasolina, el alcohol o los disolventes.
Algunos COV son muy tóxicos, como el benceno, el óxido de estireno, el percloroetileno o el tricloroetileno, que son cancerígenos, o el formaldehído y el estireno, que además son disruptores endocrinos. En la lista –interminable- no deben olvidarse disolventes como el tolueno, xileno y acetona, los CFC’s (gas de los sistemas de refrigeración), además de los humos de escape de los vehículos, especialmente los de motor diesel.

Los COV contaminan el aire y, cuando se mezclan con óxidos de nitrógeno, reaccionan generando ozono, cuya presencia en el aire respirable crea un efecto nocivo proporcional a la concentración. Los compuestos orgánicos volátiles se liberan con la ignición de materiales combustibles, madera, carbón o gas natural. También son liberados a la atmósfera por disolventes, pinturas, adhesivos, plásticos, aromatizantes y otros productos empleados en procesos industriales, creando vapores y gases nocivos para la salud.

Señas de identidad de los COV
Los efectos sobre la salud y el medio ambiente derivan del hecho que estas sustancias son volátiles, liposolubles, tóxicas e inflamables.
-Volatilidad. Es la capacidad de evaporarse rápidamente a la atmósfera, lo que determina tanto un alto grado de contaminación atmosférica como importantes riesgos para la salud. La vía de entrada más peligrosa al organismo es la inhalación.
-Capacidad liposoluble. Sus moléculas orgánicas son solubles en los lípidos (grasas), con las que tienen gran afinidad, acumulándose en los tejidos grasos de los seres vivos.
-Inflamabilidad. Se inflaman y arden con facilidad en contacto con el aire.
-Toxicidad. Ésta depende del compuesto y las condiciones de exposición. Las exposiciones cortas pueden originar reacciones alérgicas o mareos. Las exposiciones prolongadas se relacionan con cuadros de lesiones neurológicas y otros efectos como irritabilidad, falta de memoria, dificultad de concentración, etc.
·¿Dónde se encuentran los COV?
La fuente de estas sustancias puede ser indistintamente natural o artificial. Una fuente natural es el metano, gas de efecto invernadero que se crea por la descomposición de la materia orgánica. La generación artificial de los COV se da en actividades industriales como la fabricación y aplicación de pinturas, lacas y barnices, industria del calzado, siderúrgica (desengrasado de metales), los detergentes empleados en el lavado en seco, la evaporación de disolventes orgánicos, los vehículos con motor de explosión, el humo del tabaco, productos de limpieza del hogar e, incluso, de higiene personal, cosméticos, etc.
En cuanto a las actividades generadoras de COV, serán obviamente las relacionadas con las fuentes que acabamos de citar, e incluyen la industria siderúrgica, fabricación de plásticos y caucho, fabricación de calzado, pinturas, barnices y lacas, industria alimentaria, maderera, farmacéutica, cosmética, lavandería, etc.
En los centros de trabajo se pueden encontrar emisiones puntuales y difusas. Las primeras tienen una salida localizada a la atmósfera (chimenea, torre de humos), por lo que pueden ejercerse fáciles medidas de evaluación y control. Por su parte, las emisiones difusas no están localizadas (vapores ocasionados por fugas, derrames, manipulación inadecuada), lo que hace más difícil su control y evitar su transferencia al ambiente laboral, y a la atmósfera en definitiva.

Compuesto Orgánico Volátil es cualquier sustancia orgánica que contiene carbón y que se evapora a temperatura ambiente. Contribuyen de manera decisiva a la formación del ‘smog’ fotoquímico (neblina contaminante)

Agente agresor
Como se ha apuntado más arriba, los efectos de los COV sobre la salud humana tienen que ver con el tipo de sustancia, el tiempo-condiciones de exposición y otros factores individuales de la persona expuesta.
Los COV se acumulan en diversas partes del cuerpo humano. A corto plazo, pueden causar afecciones ‘menores’, como irritación de ojos, nariz y garganta, náuseas, mareos, dolor de cabeza, fatiga, reacciones alérgicas, molestias gástricas o intestinales, pigmentación de la piel, pérdida de concentración y trastornos de la memoria.

La combustión de materia libera COVs, que polucionan la atmósfera, contaminan
el aire respirable y perjudican la salud

La exposición prolongada en el tiempo puede originar daño en órganos internos, como el hígado o los riñones, llegando a afectar incluso al sistema nervioso central. La exposición a los COV –aunque sea difícil demostrar la relación directa causa-efecto en la mayoría de los casos- es la causante de enfermedades como el cáncer, que se ha convertido en una de las enfermedades profesionales de mayor frecuencia en el mundo.  Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 9,6% de todas las muertes por esta patología son atribuibles al trabajo. En los 27 países de la UE, 95.581 muertes por cáncer en 2002 estuvieron relacionadas con el trabajo.
A la amenaza higiénica hay que añadir la medioambiental que, lógicamente, acaba repercutiendo también en la salud de las personas, porque no podemos vivir al abrigo de campanas de cristal. El principal inconveniente medioambiental de los COV es que, al mezclarse con otros contaminantes atmosféricos, como los óxidos de nitrógeno (NOX) y reaccionar con la luz solar, pueden formar ozono troposférico, que contribuye al problema del ‘smog’ fotoquímico. Este problema se agrava especialmente en verano, al coincidir el sol y las altas temperaturas.
La peligrosidad de los COV da origen a una triple clasificación:
-Compuestos extremadamente peligrosos para la salud: benceno, cloruro de vinilo, dicloroetano, azufre...
-Compuestos de clase A. Susceptibles de causar daños significativos al medio ambiente, como acetaldehido, anilina, tetracloruro de carbono, tricloroetano, tricloroetileno, triclorotolueno...
-Compuestos de clase B. Tienen menor impacto medioambiental: acetona, etanol y combustibles fósiles (tubos de escape de vehículos).

La vía de acceso 
El enemigo, normalmente en forma de vapor o aerosol, penetra en el organismo a través de las vías respiratorias, pudiendo incorporarse directamente su carga nociva al caudal sanguíneo, lo que hace que ésta sea la vía con mayor potencial lesivo para el individuo afectado. 
Las vías respiratorias superiores (nariz, boca, laringe y faringe) constituyen el punto de entrada más importante. Según el experto en PRL, Manuel Jesús Falagán, autor de Higiene Industrial Aplicada, “se trata de un ‘sistema rápido’ dado que hay una considerable superficie de absorción del tóxico: 80 m2 y una barrera frágil de 0,00001 mm de espesor, así como un sistema franco debido a su contacto directo con el sistema circulatorio (oxígeno celular)”. 
Falagán afirma que “cualquier sustancia suspendida en el ambiente puede ser inhalada, pero sólo las partículas que cuenten con un tamaño apropiado alcanzarán los alvéolos pulmonares (...) Los vapores, gases y aerosoles no rechazados por las defensas naturales del individuo podrán llegar a los alvéolos, lugar donde se produce el paso del oxígeno a la sangre, produciendo daños locales o atravesándolos para incorporarse a la sangre y, así, ser distribuidos por todo el cuerpo junto con el oxígeno”. 
Este autor también señala que “la porción total de contaminante absorbida por vía inhalatoria quedará supeditada a su concentración en la atmósfera de trabajo, al tiempo de exposición y a la ventilación pulmonar”. 
Una vez en los alvéolos pulmonares, los tóxicos pueden absorberse por diferente mecanismos (difusión pasiva, fagocitosis, o difusión linfática), siendo ésta última la más grave, ya que la toxina llega rápidamente a la sangre a través de la circulación, produciéndose una perniciosa y casi inmediata concentración hematológica que origina cuadros clínicos graves. 
Los disolventes también pueden absorberse por vía dérmica, que hará mucho más lenta la llegada de la carga nociva al torrente sanguíneo; y por vía digestiva, a través de la boca, por contacto con las manos, bebidas, alimentos y cigarrillos contaminados. 

Riesgos específicos de algunos COV (disolventes)
Los disolventes orgánicos se usan de forma general en diversas industrias. La mayoría de las veces, los trabajadores no se exponen a un único disolvente, sino a una mezcla y, en muchos casos, a otros compuestos. La intoxicaciones por disolventes y sus vapores se producen por la manipulación de dichas sustancias en el entorno laboral, donde son frecuentes las exposiciones prolongadas a concentraciones tóxicas. Auténtico problema de higiene laboral, no podemos hacer oídos sordos a los disolventes o, mejor dicho, teniendo en cuenta la vía de acceso al cuerpo humano, no podemos dejar indiferentes nuestras narices. Los disolventes no sólo afectan a la salud del trabajador expuesto, sino a su progenie a través de la reproducción sexual.

Aborto espontáneo
La exposición materna durante el embarazo aumenta el riesgo de aborto de dos a cuatro veces. Entre las sustancias susceptibles se encuentran el cloruro de metilo, tolueno, formaldehído, tricloro-etileno, percloro-etileno, tetracloro-etileno y xileno.
Malformaciones
congénitas
Las mujeres expuestas a disolventes presentan un mayor riesgo de tener hijos con alteraciones en el sistema nervioso central, malformaciones cardíacas (tricloro-etileno), en el tracto urinario (tolueno) o en el paladar y en los labios (tricloro-etileno, tetracloruro de carbono, percloro-etileno).
Cáncer infantil
Los disolventes pueden aumentar el riesgo de cáncer neurológico y urinario, así como el de leucemia en hijos de padres expuestos. Son sustancias de riesgo las gasolinas, tricloro-etileno y metil-etil-cetona.
Efectos de los disolventes en la reproducción humana (fuente: ISTAS)

Hacemos referencia, a continuación, a uno de los ‘reyes’ de la toxicidad: 
·Tolueno o metilbenceno. Causa daños al hígado, riñones y el sistema nervioso central. El tolueno (C6 H5 CH3) es un líquido claro y volátil con olor aromático dulzón, poco soluble en agua y muy liposoluble. Es uno de los solventes de abuso más utilizados (‘esnifadores’ de colas). Se usa en la manufactura del benceno y productos tales como detergentes, adhesivos, explosivos, pegamentos, colas, lacas, etc. 
Se absorbe bien por vía inhalatoria y digestiva, sin embargo, la absorción es escasa a través de la piel intacta. Casi un 80% de la dosis absorbida se metaboliza en el hígado a través del sistema citocromo P450, y el 20% restante se elimina sin cambios por el pulmón. Produce su efecto tóxico sobre el SNC y sistema nervioso periférico, sobre el riñón y el corazón, pudiendo originar alteraciones electrolíticas y metabólicas. 
Durante la exposición aguda el tolueno es un irritante para ojos, pulmones, piel y otras áreas de contacto directo, produciendo eritema, dermatitis, parestesias de piel, conjuntivitis y queratitis. Asimismo, puede observarse midriasis y lagrimeo por la exposición a vapores de tolueno. Tras la inhalación a baja concentración, el efecto inicial que produce esta sustancia es la euforia con comportamiento alterado. En concentraciones más altas se ha descrito depresión del SNC, con cefalea, confusión, náusea, ataxia, nistagmus, convulsiones y coma, arritmias, muerte súbita, parada respiratoria y neumonitis química. 
Exposiciones reiteradas producen afectación del parénquima renal, con hematuria, proteinuria y piuria, acidosis metabólica y trastornos hidroelectrolíticos tales como hipopotasemia, hipocalcemia, hipofosfatemia e hipercloremia. 

La mala calidad del aire respirable debido a los COV, y su acumulación en la atmósfera, plantea serios problemas de salud, que afectan a la población más sensible (niños y ancianos)




Formaldehído (formol o formalina), un gas sofocante
Con la fórmula CH2 O, tanto el gas como la solución de formalina se caracterizan por su olor fuerte, irritante y sofocante. Además, se trata de un gas extremadamente inflamable. No obstante, es uno de los compuestos orgánicos básicos más importantes de la industria química. Sirve para la fabricación de diversos tipos de resinas, que, entre otras aplicaciones, se utilizan como adhesivos en la fabricación de tableros de virutas de madera aglomeradas y otros productos laminados de madera. Otras aplicaciones incluyen el tratamiento anti-arrugas de los tejidos, o la fabricación de barnices y espumas de aislamiento térmico para la construcción. 
Las soluciones acuosas del gas se utilizan como desinfectante, agente para el embalsamamiento y conservante de órganos y tejidos en los laboratorios de histo-patología, anatomía patológica, etc. También se emplea como conservante de productos cosméticos (jabones y champúes) y como biocida de líquidos susceptibles de sufrir contaminación microbiana, como los fluidos refrigerantes (“taladrinas”) utilizados en la mecanización de metales para la conservación del utillaje. 
Aunque no tiene un sustituto universal, puede sustituirse, en determinadas aplicaciones, por sustancias o procesos alternativos. 
-Efectos agudos para la salud. Es muy irritante de la piel, ojos y vías respiratorias. Trabajadores expuestos a 0,3 ppm de formaldehído presentan síntomas de irritación ocular y nasofaríngea, además de opresión torácica. Una concentración elevada puede producir edema pulmonar. Por tratarse de una sustancia sensibilizante (alérgeno), provoca dermatitis alérgicas y asma bronquial, cuyos episodios se repiten en las personas afectadas siempre que se produce la exposición (por tanto, es invalidante). 
-Efectos crónicos para la salud. La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) clasificó esta sustancia en 2004 como carcinógeno de la categoría 4. Su nocividad no derivaría de los efectos genotóxicos, sino de la correlación dosis-tiempo-respuesta, por lo que supuestamente no afectaría a la salud siempre y cuando se respeten los límites de exposición laboral (TLV) establecidos para esta sustancia. 

Tricloroetileno, de olor dulzón y ‘agradable’
El TCE, cuya fórmula es C2 HCl3, presenta el aspecto de un líquido incoloro, no inflamable y con un olor agradable, lo que constituye, obviamente, un riesgo añadido. Se ha utilizado en multitud de aplicaciones a lo largo del siglo pasado debido a las ventajas que ofrece por su gran poder disolvente de aceites, grasas, ceras y sustancias orgánicas en general. Hasta que se manifestaron sus efectos tóxicos a largo plazo fue, incluso, utilizado como anestésico general, como disolvente para la extracción de aceites comestibles, para descafeinar el café y como quitamanchas de uso doméstico. 
En la década de 1970 se prohibió su uso en alimentación y cosmética, aunque siguió usándose en aplicaciones como: desengrasante de metales en “fase vapor”, desengrasante en frío de piezas metálicas, limpieza “en seco” de tejidos, aerosoles de limpieza y desengrasado de equipos eléctricos, disolvente de adhesivos, cauchos y pinturas, o intermedio químico para la fabricación de freones. 
-Efectos agudos para la salud. Es un depresor del sistema nervioso central (efecto anestésico). Puede aumentar la respuesta del miocardio y ocasionar el fallecimiento por fibrilación ventricular. La exposición a esta sustancia, mientras se ingieren bebidas alcohólicas, puede provocar un cuadro de intolerancia al alcohol. Puede ocasionar dermatitis de contacto (alteración de la barrera dérmica), considerándose como excepcionales las efectos del TCE sobre hígado y riñones. 
-Efectos crónicos para la salud. La intoxicación crónica se manifiesta principalmente con alteración neurológica central y periférica. En el primer caso puede darse daño cerebral difuso (cefaleas, astenia, anorexia, vértigos, pérdida de memoria, depresión, trastornos emocionales y, en casos más graves, cuadros clínicos asimilables a la demencia). La afectación neurológica periférica suele presentarse como una poli-neuropatía de las extremidades inferiores. También puede ocasionar disfunciones hematológicas (trombocitemia, anemia, etc.). Está clasificado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) en el grupo 1B como sustancia cancerígena (hígado y pulmón).


Micro-partículas de la combustión diesel
La OMS, ha clasificado las emisiones de los motores diesel como cancerígenas para los seres humanos. Por otra parte, los científicos disponen de suficientes evidencias para asegurar que la exposición está asociada con un incremento del riesgo de cáncer de pulmón (comunicado de la IARC tras una reunión de expertos internacionales celebrada en Lyon, Francia). Según las mismas conclusiones, existirían “pruebas limitadas” de que las emisiones de ese tipo de motores pueden también incrementar el riesgo de cáncer de vejiga. “Dado el impacto para la salud humana de las partículas de los motores diesel, la exposición a esta mezcla de productos químicos debería reducirse en el mundo entero”, alertan los expertos de  la Agencia IARC.
Las conclusiones se apoyan en muestras tomadas entre trabajadores con altos niveles de exposición, aunque los resultados de otros estudios similares sobre el conjunto de la población también confirman las sospechas de la toxicidad de las emisiones, y no hacen más que refrendar las sospechas (evidencias) existentes. “Por tanto, las acciones para reducir la exposición deben englobar tanto a los trabajadores como a la población general”, puntualizan los expertos.
Las emisiones nocivas provienen de los coches, que son los vehículos más numerosos, pero también son contaminantes otros motores, como los de los barcos y trenes diesel, añade la nota de la IARC. Los científicos ratifican además que las emisiones de los motores de gasolina también pueden resultar cancerígenas para los seres humanos, tal y como se había señalado en una evaluación previa en 1989.

En el manejo de COV, como gasolinas, naftas, disolventes, deben extremarse las medidas de protección personal y ambiental. (Foto gentileza de Showa Best Glove)
El problema de fondo es la calidad del aire respirable y la nocividad de las micro-partículas en suspensión, que son altamente respirables. España, junto a muchos otros países, incumple las normas de calidad del aire de la Directiva 2008/50/CE, cuyo objeto es reducir la contaminación, de manera que sean mínimos sus efectos nocivos en la salud humana y en el medio ambiente, así como mejorar la información a la población sobre los riesgos que entraña esta contaminación.
La citada Directiva europea introduce un límite aplicable a las concentraciones en suspensión de partículas de polvo fino (denominadas PM2,5). En la actualidad se reconoce que estas partículas, emitidas por una gama amplia de fuentes, tales como vehículos diesel, fábricas y calderas domésticas, son los contaminantes atmosféricos más peligrosos para la salud humana.

Bibliografía:
Guía práctica para la sustitución de agentes químicos. Foment, Prevención de Riesgos Laborales.
Higiene Industrial Aplicada. Manuel Jesús Falagán.
COV. Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS).
“Por Experiencia”. ISTAS.

DESPIECE 1:
Smog fotoquímico
El ‘smog’ es una amalgama contaminante suspendida en el aire, una mezcla de humo y niebla, que se forma cuando se combinan ambos elementos. Los sistemas de calefacción antiguos, que quemaban carbón, generaban mucho humo, un problema al que no fueron ajenos los habitantes de la city londinense durante décadas.
Junto al smog clásico, existe una variante, denominada smog fotoquímico, que se forma cuando la energía de la luz solar (fotones) choca con moléculas de diferentes tipos de agentes contaminantes presentes en la atmósfera. Los fotones desencadenan una serie de reacciones químicas, pasando las moléculas de contaminación a convertirse en otros tipos de productos químicos nocivos. El pernicioso ‘cóctel’ químico resultante es lo que conocemos por smog fotoquímico.
Los productos químicos en suspensión responsables de esas atmósferas tóxicas son los óxidos de nitrógeno y, por supuesto, los  Compuestos Orgánicos Volátiles (COV, o VOC, por sus siglas en Inglés, de Volatile Organic Compounds).
Esta mezcla aérea nada saludable oscurece la atmósfera dejando un aire, teñido de color marrón rojizo, cargado de componentes dañinos para el sistema respiratorio. El problema, que es el denominador común a todas las grandes ciudades del mundo, se agrava en lugares de clima cálido, seco y soleado, especialmente si tienen muchos vehículos u otros efluentes de contaminación a la atmósfera. La polución del smog fotoquímico se intensifica al aumentar la intensidad y el tiempo de la radiación solar (el verano). Por otra parte, fenómenos climatológicos como las inversiones térmicas, suelen agravar este problema en determinadas épocas, ya que crean una ‘boina’ sobre las ciudades que dificulta la renovación del aire y la dispersión de los contaminantes.

DESPIECE 2:
Legislación en España
España tiene dos RD orientados a la prevención y la reducción de la contaminación atmosférica por COV.
El Real Decreto 117/2003 limita las emisiones de COV por el uso de disolventes en determinadas actividades. Dicho RD define el COV como “todo compuesto orgánico que tenga a 293,15 K una presión de vapor de 0,01 kPa o más, o que tenga una volatilidad equivalente en sus condiciones particulares de uso”.
El Real Decreto 227/2006 transpone la Directiva 2004/42/CE del Parlamento Europeo, y su objetivo es limitar el contenido de COV en pinturas, barnices y productos de renovación del acabado de vehículos.
En cuanto a las gasolinas, el RD 2102/1996 se refiere al control de emisiones de COV resultantes de almacenamiento y distribución de gasolinas desde las terminales a las estaciones de servicio. El RD 1437/2002 trata sobre la adecuación de las cisternas de gasolina.

domingo, 5 de mayo de 2013

La contaminación del mercurio amenaza la biosfera

(PL 75) HIGIENE INDUSTRIAL. HIGIND-Mercurio.doc. Manuel Domene. Palabras: 1.674


Acuerdo de Minamata, una oportunidad de oro

para afrontar los riesgos del mercurio


El 19 de enero de 2013, los esfuerzos internacionales para hacer frente al mercurio, un metal pesado con un significativo y dramático impacto sobre la salud y el medio ambiente, recibieron un espaldarazo. Los gobiernos firmantes consensuaron un tratado global de restricciones legales para prevenir las emisiones y fugas.


Como los firmantes acordaron, “es el tiempo de pasar a la acción”. Si el compromiso de Minamata se queda en una declaración de intenciones estaríamos ante un fracaso –global- en materia preventiva. Las posibilidades de que así sea son elevadas: existirá entonces una norma de referencia, que muchos países –en vías de desarrollo, algunos- se negarán a cumplir.

La amenaza de un metal pesado
Después de negociar en Ginebra durante una semana, más 140 países llegaron el pasado enero a un acuerdo para reducir las emisiones mundiales de mercurio. El acuerdo de Minamata, primer tratado internacional en su género, que tiene por objetivo reducir la contaminación medioambiental por mercurio, será suscrito por los gobiernos en octubre próximo, en una conferencia que se celebrará en Japón.
A finales de la década de los 70 sonó una tecno-canción (Kraftwerk) que sentenciaba: “radioactivity is on the air for you and me” (la radiactividad está en el aire para ti y para mi). Inopinadamente, hoy somos contaminados por otras sustancias. Y, mientras es probable que la radiactividad no nos pase factura, afrontamos un riesgo potencial elevado de contaminarnos con mercurio simplemente caminando bajo la lluvia, bañándonos en un río, o consumiendo productos del mar, que actúan –para nuestra desazón- como bio-acumuladores y bio-magnificadores (acumulan y hacen más letal aún su carga nociva de mercurio y otros contaminantes).

Un nombre para el recuerdo
El Convenio debe su nombre a la población japonesa de Minamata. En 1956 se detectó el brote de un envenenamiento por mercurio que afectó masivamente a sus habitantes. Los síntomas más comunes fueron la alteración sensorial de manos y pies, de los sentidos de la vista y el oído, así como acusada debilidad física. Nueve años más tarde, el incidente se había cobrado la vida de unas 110 personas, estando registrados más de 400 casos de afectados que padecían graves secuelas neurológicas, debidas, según reveló el propio gobierno nipón en 1968, al consumo de pescado contaminado con mercurio.
El Acuerdo de Minamata establece controles y restricciones en un segmento de productos, procesos e industrias en torno al mercurio. Éstos abarcan desde el equipo sanitario (termómetros, tensiómetros) y las bombillas ahorradoras de energía a la minería extractiva, industria del cemento y de la energía alimentada con la quema de carbón.
El tratado, cuya negociación se ha dilatado durante cuatro años, y será ratificado oficialmente en Japón el mes de octubre, también contempla en sus medidas cautelares la minería directa del mercurio, importación y exportación del metal, así como el almacenamiento seguro del los residuos de mercurio. También forman parte del nuevo Acuerdo la determinación de las poblaciones en riesgo, el impulso del cuidado sanitario y una formación específica de los profesionales de la salud para la mejor identificación y tratamiento de las consecuencias del mercurio, entre las que deben considerarse con especial preocupación el daño neurológico y cerebral, a los que son especialmente sensibles los más jóvenes.

El azogue, o mercurio, es la antinomia de la biosfera (ese planeta cada día menos azul), pues ataca los ecosistemas terrestre, atmosférico e hídrico

Combatir las emisiones de mercurio
Datos recientes de Naciones Unidas apuntan que las emisiones de mercurio están aumentando en algunos países en desarrollo, por lo que deberán afrontar acuciantes problemas de salud y riesgos ambientales derivados de la exposición al metal plateado.
·Emisores de contaminación mercurial
Las emisiones de mercurio de la minería de oro artesanal en Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú están entre las más elevadas del mundo, según un análisis de “Mercury Watch” (Observatorio del Mercurio). Mientras que este organismo fija un nivel máximo de emisiones comprendido entre las 50 y las 500 toneladas/año, existen indicios de que sólo las actividades de la minería informal del oro en Colombia emiten hasta 180 toneladas de mercurio anualmente.
El envenenamiento puede ser local, y afectar únicamente al suelo. Pero también puede infectar las aguas y distribuirse con ellas. Otra parte de la emisión, que se evapora fácilmente, pasará inextricablemente a la atmósfera, donde puede permanecer durante años, desplazándose con los vientos, para depositarse en otros lugares por efecto de las lluvias. Este problema hace que la eco-toxicología se convierta –de repente- en una materia de harto interés para cualquier ciudadano de este planeta. Estamos globalizados en la economía, pero también en la eco-toxicología. Que nuestros con-vecinos contaminen, importa y mucho, pero es que aquí en España también somos contribuyentes netos de la toxina global.

El mercurio es un metal pesado que contamina los ecosistemas, intoxicando toda la cadena trófica. Aunque lo ignoremos, el mercurio está en la biosfera para ti y para mi

En Asia, China es, con diferencia, el mayor emisor en lo que concierne a la minería del oro artesanal, cifrándose sus emisiones en 444,5 toneladas anuales. Sudán y Ghana figuran como los principales emisores de mercurio en África, con 60 y 70 toneladas, respectivamente.
El mercurio se utiliza en la minería artesanal para decantar y concentrar el oro, al que se adhiere formando una combinación o amalgama que es fácil de deshacer a posteriori. Es un procedimiento barato, simple y rápido para los mineros informales que, por añadidura, suelen ignorar los graves efectos de la manipulación. Mercury Watch enfatiza que las medidas de protección de los mineros “no existen debido a las exclusivas peculiaridades químicas del mercurio, que hacen que se adhiera al cabello, la piel y la ropa durante días, lo que produce niveles de exposición muy elevados”. Mientras el oro continúe teniendo valor, será difícil evitar la intoxicación del planeta, el ecosistema y sus criaturas –sean mineros precarios o medio-pensionistas de Alabama- por culpa del hidrargirio (Hg), o mercurio.
La Unidad Ambiental de Naciones Unidas también nos recuerda que “las  pequeñas explotaciones mineras de oro son responsables del 35% de las emisiones mundiales de mercurio, lo que equivale a unas 727 toneladas al año, mientras que la segunda fuente es la quema de carbón para la producción de electricidad”.

Efectos sobre la salud y el ecosistema
También conocido como hidrargirio (agua y plata, literalmente), argento vivo, o azogue, el mercurio (Hg) es insoluble en agua. Cuando aumenta su temperatura-por encima del los 40º C produce vapores tóxicos y corrosivos. Los efectos nocivos del mercurio están científicamente corroborados y, entre ellos, figuran graves daños neurológicos, además de causar malformación fetal cuando la víctima de la intoxicación es una mujer embarazada.
El mercurio puede ser inhalado y absorbido a través de la piel y las mucosas. La exposición puede dañar permanentemente los riñones, o el cerebro, pudiendo ocasionar irritabilidad, temblores, o alteraciones de visión, audición y la memoria. También está detrás de síndromes de tristeza, ansiedad, insomnio, temor, excesiva timidez, debilidad muscular, sueño agitado, susceptibilidad emocional, hiper-excitabilidad o depresión.
El cuadro clínico descrito, que no es exhaustivo, puede etiquetarse como hidrargirismo (o mercurialismo, si atendemos a la otra denominación del metal). En España, con poca documentación al respecto, también lo hemos conocido como el ‘mal de azogue’. Los mineros de Almadén (Ciudad Real) ‘subieron’ al diccionario de nuestra lengua la triste expresión “temblar como un azogado”, que condensa claramente la etiología de un padecimiento de origen laboral.
El azogue es, asimismo, la antinomia de la biosfera (ese planeta cada día menos azul), al atacar los ecosistemas terrestre, atmosférico e hídrico, y concentrarse en el organismo de algunas especies (los túnidos, en el mar). En la biosfera, el mercurio –o cualquier sustancia tóxica y sus metabolitos- pueden persistir, causando un daño al medioambiente que conocemos por bio-magnificación. La eco-toxicidad desatada va así retro-alimentándose y dando cuerpo a la antinomia de la vida misma.

DESPIECE 1
Mercurio, presente tanto hoy como ayer
“Sabemos que es muy tóxico”, comenta el investigador Emilio Castejón, refiriéndose al mercurio, y nos cita algunos ejemplos: los azogados (aquejados del mal de azogue) y los sombrereros, que detallamos brevemente.
En 1778, José Parés Franqués, médico de las Minas Reales de Azogue (mercurio) de Almadén (Ciudad Real) escribió una carta al monarca Carlos III describiendo la catástrofe morbosa de las minas mercuriales de Almadén y su secuela de personas trémulas (temblores por intoxicación con mercurio). Por supuesto, en la España del siglo XVIII no se hizo nada, entre otras cosas, por codicia. Entonces el mercurio tenía un valor geo-económico pues se empleaba como amalgama alquimista en la aleación para obtener plata.
El mal no fue exclusivo de España, como lo prueba el dicho “As mad as a hatter” (tan loco como un sombrerero). Los desvaríos mentales de los sombrereros no eran un patrimonio endógeno del gremio cuya génesis fuese desconocida. Bien al contrario, la razón de que muchos sombrereros perdieran sus facultades mentales se debía a la intoxicación por mercurio, metal que se empleaba en la manufactura de los sombreros desde fechas remotas.

DESPIECE 2
Víctimas del mercurio en la España del 2013
El mercurio no es una amenaza remota. Asturias investiga la mayor intoxicación por este metal pesado ocurrida en España en marzo de 2013. Cerca de un centenar de obreros de la fábrica Asturiana de Zinc, en Avilés, resultaron afectados.
Un obrero especializado en tareas de mantenimiento durante las paradas de grandes complejos fabriles confesó que “pese a la mascarilla, aquel aire se mascaba”. Tras dos semanas de trabajo, ingresó en el hospital con una intoxicación aguda por mercurio y zinc.
La intoxicación afectó a una cincuentena de trabajadores, aunque los análisis posteriores detectaron otros afectados, algunos con puestos alejados del foco (zona cero de la intoxicación). Cuando el límite está establecido en 10-15 microgramos de mercurio/litro en sangre, hubo personas que dieron lecturas de hasta 632 microgramos.
Una intoxicación aguda como la de Asturias se manifiesta en forma de úlceras en la boca, diarrea, colitis, sangrado de encías, etc. También aparecen síntomas neuronales irreversibles y, aunque la exposición sea corta, puede verse gravemente dañada la función renal.

© Manuel Domene Cintas. Periodista

lunes, 29 de abril de 2013

Radium Girls: la tragedia de las chicas radiactivas


El 27 de octubre de 2013 se cumplirán 80 años de la muerte de Grace Fryer, una de las ‘Chicas del Radio’ (‘Radium Girls’) que pleiteó contra US Radium, la empresa que, con conocimiento de causa, permitió que sus trabajadoras manejasen una sustancia radiactiva, provocando fatales resultados. 
La Jornada del 28 de abril (Día mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo) es la ocasión perfecta para honrar a cuantos fueron a sus puestos con la honesta determinación de ganarse la vida y, paradójicamente, la perdieron por la ambición carente de escrúpulos de terceros. (Leer artículo completo)

miércoles, 24 de abril de 2013

Día 28 de abril: homenaje a las víctimas silenciosas de la no-prevención y la barbarie

(PL 75) LECCIONES PREVENTIVAS. LEPRV-RadiumGirls(esp).doc. Manuel Domene. Palabras: 926


Radium Girls: la tragedia de las chicas radiactivas

El 27 de octubre de 2013 se cumplirán 80 años de la muerte de Grace Fryer, una de las ‘Chicas del Radio’ (‘Radium Girls’) que pleiteó contra US Radium, la empresa que, con conocimiento de causa, permitió que sus trabajadoras manejasen una sustancia radiactiva, provocando fatales resultados. 
La Jornada del 28 de abril (Día mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo) es la ocasión perfecta para honrar a cuantos fueron a sus puestos con la honesta determinación de ganarse la vida y, paradójicamente, la perdieron por la ambición carente de escrúpulos de terceros.

Fryer fue la primera de las cinco conocidas como ‘Radium Girls’ que propició la unión de las víctimas para pleitear contra US Radium. Nunca se supo el número total de afectadas que, en la mayoría de los casos, murieron en el anonimato sin que nadie reivindicara su causa.

Víctimas del radio
Por fortuna el caso no quedó silenciado. Tras múltiples trabas judiciales, finalmente en 1928 se consiguió un acuerdo extra-judicial por el que las supervivientes del caso que habían presentado la demanda recibirían una indemnización de 10.000 dólares y un seguro médico que cubriría todos los gastos ocasionados por la enfermedad, además de una pensión vitalicia de 600 dólares mensuales. Dichas pensiones tuvieron tan corto recorrido como las vidas de las afectadas. Grace Fryer falleció en 1933, tres años después de que muriera la última de las “Radium Girls” que batallasen judicialmente junto a ella. El tesón –y una década de lucha- consiguieron que el Congreso de los Estados Unidos aprobase un proyecto de ley en el que se reconocía que todas las enfermedades laborales deberían ser indemnizadas.

Los primeros relojes con esfera iluminada
Grace Fryer trabajó en una fábrica que hizo los primeros relojes con esferas iluminadas. Estos relojes se pintaban con pintura radiactiva que utilizaba personal exclusivamente femenino. Para mantener tersa la punta de sus pinceles, las chicas pasaban las cerdas por sus labios. Grace y muchas de sus compañeras de trabajo tienen el triste mérito de haber sido los primeros registros estadounidenses de intoxicación industrial en los anales de la seguridad laboral moderna. El material radiactivo se almacenó en los cuerpos de las mujeres y casi todas murieron de envenenamiento por la radiación.

Los supervisores aconsejaban a las Radium Girls que mantuvieran tersas las puntas de sus pinceles de dibujo pasándolos entre los labios

Un sueldo atractivo
No todas las víctimas vieron reconocida su condición ni recibieron indemnizaciones. A los 15 años, en 1917, Katherine Schaub y su prima Irene Rudolf habían comenzado a trabajar en la línea de pintura de Radium Luminous Materials Corporation, de Orange (New Jersey). Ellas, al igual que la mayoría de las pintoras de esferas, eran mujeres jóvenes de familias relativamente acomodadas de clase trabajadora, en su mayoría hijas y esposas de trabajadores cualificados.
A diferencia de la imagen de las fábricas miserables, que tienen su paradigma en la fábrica incendiada por su dueño en 1910, Schaub describía el trabajo de pintura como interesante y de mayor categoría que cualquier otro trabajo fabril de la época. Las chicas ganaban entre 20 y 24 dólares por semana, cuando el salario medio de las mujeres de Nueva Jersey en ese momento era de unos 15 dólares.
Aunque el trabajo parecía agradable, las mujeres estaban expuestas diariamente a altos niveles de radiación nociva. Los estudios de pintura estaban tan llenos de polvo y residuos procedentes de la pintura con radio que la piel y el cabello de las mujeres brillaban cuando salían del trabajo. Además, con el fin de proporcionar más precisión a su pintura, se les instruyó para que mantuvieran tersas las puntas de sus pinceles de dibujo pasándolos entre los labios.
En 1922, después de trabajar de forma intermitente durante tres años, Rudolf desarrolló un dolor de muelas que degeneró rápidamente en una infección y el deterioro de toda la mandíbula. La enfermedad (necrosis) resultó fatal. El dentista que trató a la joven informó del caso al departamento de salud local, que a su vez lo puso en conocimiento del Departamento de Trabajo del Estado. Una investigación concluyó que el problema mandibular estaba asociado con la exposición al radio y, aunque el investigador estatal sugirió que se informara del peligro a las pintoras de esferas de reloj, el gobierno del estado guardó absoluto silencio.

Exposición a la radiación
US Radium Corporation  contrató a unas 70 mujeres para realizar diversas tareas, incluyendo la manipulación del radio. Los propietarios y científicos de la firma, familiarizados con los efectos nocivos del radio, evitaban escrupulosamente toda exposición a la sustancia. Los químicos de la planta usaban pantallas de plomo, máscaras y  pinzas. Se da la paradoja de que incluso US Radium había distribuido entre la comunidad médica literatura ‘ad hoc’ en la que se describían los efectos lesivos del radio.
Se estima que fueron contratados unos 4.000 trabajadores por diversas empresas en los EE.UU y Canadá para pintar las esferas del reloj con radio. Estos trabajadores mezclaban pegamento, agua y el polvo de radio para hacer la pintura fluorescente. Utilizaban cepillos de pelo de camello para aplicar la pintura brillante en los diales. La remuneración era de penique y medio por esfera pintada (lo que correspondería a unos 0,27 dólares en la actualidad), siendo la producción media de 250 esferas por trabajador y día.
Los pinceles se deformaban por la punta a las pocas pasadas de pintura, por lo que los supervisores de US Radium recomendaban a las operarias que les devolviesen la forma puntiaguda óptima para pintar pasándolos por los labios o usando la lengua. Por diversión, la chicas radiactivas también pintaron sus uñas, los dientes o la cara con la pintura letal producida en la fábrica, para refulgir en la oscuridad cuando se apagaba la luz. Muchas de las trabajadoras del radio enfermaron, sin que haya sido posible establecer cuántas murieron por su inopinada exposición a la radiación.

© Manuel Domene Cintas. Periodista

miércoles, 3 de abril de 2013

Poceros (trabajadores del subsuelo), un oficio de riesgo, susceptible de acortar la esperanza de vida

(PL 69) ESPACIOS CONFINADOS. ESCO-Poceros1.doc. Manuel Domene. Palabras: 3.070 

¿Trabajar en el subsuelo… o caducar de forma prematura?


El oficio de pocero –y en general el de cualquier trabajador del subsuelo- no es agradable, además de estar rodeado de peligros en áreas de especial dificultad (frecuentemente son espacios confinados).
Dada la complejidad que puede entrañar el establecimiento de protocolos de actuación suficientemente seguros y prácticos en esta actividad, Osalan (Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales) elaboró la “Guía para la prevención de riesgos laborales en las redes de alcantarillado”. Su objetivo, evitar riesgos mediante la difusión del conocimiento preventivo.

Trabajar en el subsuelo de las ciudades es una actividad peligrosa. Traemos a colación un caso tan cercano como reciente. Los trabajadores de aguas residuales en París han llegado a una terrible conclusión: viven siete años menos que otros trabajadores y diecisiete años menos que sus jefes. Esta información está avalada por un estudio epidemiológico efectuado por el INRS (Instituto Nacional de Investigación y Seguridad) y la alcaldía de París. No procede el alarmismo, pero tampoco la subvaloración del riesgo de los trabajadores del subsuelo.

El caso de los poceros de París
La evidencia de los estudios epidemiológicos sobre el acortamiento de la vida de los poceros, por razones de exposición laboral, ha llevado a los Verdes parisinos a hacer bandera de la causa, presentando una moción el pasado mes de junio para exigir mejores condiciones laborales para los trabajadores del alcantarillado, así como su jubilación a los cuarenta y cinco años. Por su parte, la alcaldía, sin aprobar la actitud de la militancia verde, ha dictado diversas disposiciones sin pérdida de tiempo. Así, Ello ha supuesto la limitación del tiempo de trabajo en el subsuelo, la obligación de que las rejillas de ventilación estén abiertas veinte minutos antes del comienzo de cada intervención, y el uso de trajes-buzo integrales. En definitiva, han promocionado el principio de precaución entre el colectivo de los poceros, además de incitarles a que dejen la actividad al cabo de unos doce años.
Actualmente 260 personas trabajan en las aguas residuales de París. Sus condiciones de trabajo son tan difíciles como penosas: se pasan cuatro horas cada día en los 2.200 kilómetros que tiene la red del subsuelo de París. La evidencia es que estos empleados municipales suelen desarrollar enfermedades graves, que incluyen patologías del aparato digestivo, cáncer de esófago o buco-faríngeo. Los vapores que emanan las aguas residuales, especialmente el sulfuro de hidrógeno (SH2), son particularmente nocivos, y serían una de las causas de la sobre-mortalidad que se registra en el colectivo de poceros y trabajadores del alcantarillado parisino.
Estos operarios van equipados con equipos de detección que advierten de concentraciones de gas peligrosas, aunque ponerse a salvo supone hasta quince minutos, que es el tiempo necesario para volver a la superficie. Su ropa de trabajo es un mono y botas altas. También están equipados con una máscara de seguridad para aplicar a la nariz en caso de elevada concentración de gases; aunque preferirían poder contar con equipos de respiración autónoma. Con todo, “lo peor es el olor” -aseguran los operarios-, una circunstancia en la que no puede hacerse nada.

Conocimiento del riesgo
A parte de los riesgos a medio-largo plazo (de invalidez o muerte prematura, ya indicados), existen otros que son inmediatos. Son los que conocemos como riesgos característicos de la actividad, que pueden clasificarse en tres grupos principales:
·Riesgos por exposición a atmósferas peligrosas
Riesgos que, por ser generalmente poco conocidos, originan accidentes por sorpresa, a menudo de fatales consecuencias tanto para los propios accidentados como para los compañeros que pretenden socorrerles.
·Riesgos por agentes mecánicos y físicos
Este grupo suele considerarse como el de riesgos generales, ya que
son comunes a múltiples actividades, pero que en el entorno de los espacios confinados suelen tener una mayor gravedad debido a las condiciones desfavorables de los lugares en los que se desarrolla el trabajo (ver tabla).
·Riesgos por agentes biológicos
En el tercer grupo se contemplan los riesgos por agentes biológicos, que pueden actuar como transmisores de patologías infecciosas, fácilmente presentes en los ámbitos afectados por aguas residuales. (ver tablas, más abajo).

Procedimientos de trabajo
De poco sirve el conocimiento del riesgo si éste no se emplea en poner a punto los procedimientos de trabajo adecuados.
En su Guía, Osalan insiste en que “en la actividad de mantenimiento de las redes de alcantarillado público se presentan una serie de riesgos específicos cuyo control requiere una planificación preventiva rigurosa, especialmente en lo referente al trabajo en el interior de espacios confinados”.
Puntualiza a continuación el Instituto Vasco  que “las investigaciones de accidentes ocurridos en este tipo de recintos, demuestran repetidamente que los procedimientos de trabajo seguidos no  incluían métodos o medidas para un control satisfactorio de los riesgos existentes, aunque quizá sería más exacto decir que éstos, prácticamente no habían sido tenidos en cuenta en la organización del trabajo”.
“Para evitar estas situaciones –indica Osalan- se considera necesario que las empresas dedicadas a esta actividad, tanto dirección como técnicos y trabajadores, tengan un conocimiento lo más amplio posible sobre la naturaleza y gravedad de los riesgos que pueden presentarse en el desarrollo de su trabajo, así como de los medios de prevención que corresponde adoptar para controlarlos”.

Los conceptos básicos sobre atmósfera peligrosa
Una atmósfera peligrosa para las personas es aquella cuya composición ocasiona riesgo de muerte, incapacitación, lesión o enfermedad grave, o dificultad para abandonar el recinto por sus propios medios.
En el caso de las redes de alcantarillado, la atmósfera interior debe ser calificada como peligrosa cuando se dan una o varias de las siguientes condiciones:
-Riesgo de asfixia por insuficiencia de oxígeno. Cuando la concentración de oxígeno es inferior a 19,5% en volumen.
-Riesgo de explosión o incendio. Cuando la concentración de gases o vapores inflamables supera el 10% de su límite inferior de explosividad.
-Riesgo de intoxicación por inhalación de contaminantes. Cuando la concentración ambiental de cualquier sustancia, o del conjunto de varias, supera sus correspondientes límites de exposición laboral.
Atmósfera inmediatamente peligrosa para la vida. Definición.
Una atmósfera es inmediatamente peligrosa para la vida cuando debido a su composición existe riesgo de muerte inmediata. Se entra en esta categoría en las siguientes condiciones:
-Contenido de oxígeno inferior al 17% en volumen.
-La concentración de gases o vapores inflamables alcanza el 25% del límite inferior de explosividad.
-La concentración ambiental de una sustancia alcanza su correspondiente límite I.P.V.S. (acrónimo de ‘Concentración Inmediatamente Peligrosa para la Vida o la Salud de las Personas).


Los riesgos de las atmósferas peligrosas
·Riesgo de asfixia por insuficiencia de oxígeno
Puede estar ocasionado por tres condiciones: las derivadas del propio recinto, las que se derivan del trabajo realizado, y las consideradas como propias del entorno del recinto.
-Atmósferas asfixiantes debidas al propio recinto. Las causas más comunes de la disminución de oxígeno son su consumo debido a fermentaciones y descomposiciones biológicas de materia orgánica, desplazamiento del oxígeno por el CO2 desprendido en los procesos citados, o absorción por el agua. Los lugares con mayor riesgo son los recintos con ventilación escasa, especialmente si son húmedos (pozos, depósitos, arquetas, cámaras subterráneas, fosas sépticas y de purines).
-Atmósferas asfixiantes debidas al trabajo realizado. La disminución de oxígeno puede deberse al uso de sopletes, soldadura, etc., empleo de gases inertes, removido o pisado de lodos; la propia respiración humana. Estos riesgos se presentan en cualquier recinto con ventilación insuficiente, incluso en galerías y colectores.
-Atmósferas asfixiantes debidas al entorno del recinto.
Se producen por reacciones químicas de oxidación o desplazamiento del oxígeno por otros gases. Son propias de los recintos afectados por vertidos industriales, y los que están comunicados con conducciones de gas.
·Riesgo de explosión o incendio
Las atmósferas peligrosas pueden ser explosivas por causas debidas al propio recinto, al trabajo realizado, y al entorno, igual que en el caso anterior.
-Atmósferas explosivas debidas al propio recinto. La causa más común de la presencia de sustancias inflamables es la descomposición de materia orgánica con desprendimiento de gas metano. Esta contingencia se presenta en fosos sépticos y de purines, recintos comunicados con vertederos de residuos sólidos urbanos, instalaciones de depuración de aguas residuales.
-Atmósferas explosivas debidas al trabajo realizado.
Las sustancias inflamables pueden proceder de productos de esa índole: pintura, disolventes, resinas, plásticos, soldadura con soplete, así como por sobre-oxigenación debido a fugas o excedentes de oxígeno en trabajos de oxicorte, soldadura oxiacetilénica y similares. Es un riesgo inherente a cualquier recinto sin ventilación donde se efectúen los procesos citados.
-Atmósferas explosivas debidas al entorno del recinto. Las sustancias inflamables pueden haberse acumulado por filtración de conducciones de gas combustible, filtraciones y vertidos de productos inflamables (combustibles de automoción, disolventes orgánicos, pinturas), o por emanaciones de metano procedentes del terreno. Los lugares con mayor riesgo son las zonas urbanas con red de distribución de gas, recintos próximos a instalaciones de producción, almacenamiento y distribución de gas combustible, o a gasolineras, almacenes de productos químicos, talleres de pintura, etc.; así como los recintos situados en terrenos carboníferos.
Una atmósfera peligrosa para las personas es aquella cuya composición ocasiona riesgo de muerte, incapacitación, lesión o enfermedad grave, o dificultad para abandonar el recinto por sus propios medios

Riesgo de intoxicación por inhalación de contaminantes
Este riesgo de atmósfera peligrosa tiene entidad propia para presentarlo por separado. No tiene la contundencia del riesgo explosivo ni del riesgo de asfixia, pues la inhalación de contaminantes puede ser un riesgo insidioso (pasa desapercibido), lo que aumenta, si cabe, su gravedad. Entre las atmósferas tóxicas por inhalación podemos distinguir:
·Atmósferas tóxicas debidas al propio recinto
La presencia de la sustancia tóxica suele obedecer a la descomposición biológica de materia orgánica con formación de sulfuro de hidrógeno (SH2), anhídrido carbónico (CO2), amoníaco (NH3), etc. Cabe sospechar de su presencia en fosos sépticos y de purines, recinto mal ventilados con aguas residuales, especialmente si hay restos animales (mataderos, pescaderías, granjas, curtidores) o vegetales (almacenes o silos de grano, industrias de pasta de papel, etc.).
·Atmósferas tóxicas debidas al trabajo realizado
El trabajo que se efectúa puede provocar la aparición de gases al liberar conductos obstruidos (principalmente SH2), al remover o pisar lodos con gases tóxicos ocluidos, por procesos con liberación de contaminantes: soldadura, pintura, limpieza con disolvente; corte con esmeriladoras, especialmente de materiales friables de fibrocemento, que contienen amianto. También hay que contar con la toxicidad derivada de la utilización de equipos con motor de combustión (bombas de achique, generadores eléctricos, compresores, vehículos) que producen monóxido de carbono (CO). El problema es inherente a recintos con poca ventilación, o ventilación insuficiente para los procesos que allí se llevan a cabo.
·Atmósferas tóxicas debidas al entorno del recinto
La presencia de tóxicos deriva de causas varias: filtraciones de monóxido de carbono de conducciones de gas; gases de combustión procedentes de filtraciones o comunicación con conductos de evacuación de sistemas de ventilación de garajes, calderas de calefacción, etc.; contaminantes diversos procedentes de vertidos incontrolados (disolventes, ácidos, álcalis); contaminantes formados por reacciones químicas accidentales. La localización típica será en recintos urbanos con conducciones de gas, recintos de redes de aguas residuales, o próximos a industrias químicas, talleres, etc.

En los espacios confinados pueden encontrarse atmósferas tóxicas por la propia etiología del recinto. El buzo integral y la protección respiratoria son parte del equipo imprescindible



RIESGOS POR AGENTES MECÁNICOS Y FÍSICOS
Riesgos debidos a la configuración del lugar de trabajo
Tipo de riesgo
Causas
Atropello por vehículos
-Tráfico rodado
Caídas a distinto nivel
-Escaleras fijas con primeros o últimos pates fuera del alcance, pates en mal estado, ausencia de parte de los pates, pates deslizantes por agua o lodo, etc.
-Escaleras portátiles inseguras, inestables o mal ancladas
-Bocas de entrada sin protección
Caídas de objetos
-Materiales y equipos depositados junto a las bocas de entrada y durante su transporte al interior
Posturas desfavorables y sobreesfuerzos
-Espacios angostos
-Tapas de cierre pesadas
Caídas al mismo nivel
-Pisos deslizantes, inundados o irregulares
Asfixia por inmersión o ahogamiento
-Inundación del recinto por lluvias, mareas marinas, equipos de bombeo
-Desagües masivos: vaciados de piscinas, estaciones de depuración de aguas, limpieza de grandes reactores y depósitos, etc.
-Caída en recintos inundados
Golpes, cortes
y punciones
-Presencia de todo tipo de residuos: cascotes, vidrios, objetos metálicos, etc.
-Paredes y techos irregulares, con reducido espacio para el tránsito
Agresiones de animales
-Presencia de roedores, reptiles, arácnidos, insectos, etc.
Electrocuciones
-Utilización de luminarias, herramientas, y equipos eléctricos en lugares húmedos
Riesgos debidos al trabajo realizado
Tipo de riesgo
Causas
Limpieza mecanizada con camión
de saneamiento
-Accidentes de tráfico
-Golpes y caídas al subir o bajar del camión
-Golpes y atrapamientos con los equipos enrolladores y mangueras
-Golpes y proyecciones por rotura de las mangueras de presión
-Golpes y proyecciones en el manejo de las mangueras de presión y sus boquillas acoplables
-Ruido y vibraciones ocasionados por la pistola rociadora
Limpieza manual
-Golpes, cortes y punciones con materiales y herramientas
-Posturas desfavorables y sobreesfuerzos en la retirada de residuos
Obras de reparación de galerías, colectores, conductos, etc.
-Enterramiento y golpes por desprendimiento de bóvedas, paredes, etc.
-Golpes y sobresfuerzos en el manejo y transporte de materiales de construcción
-Sobreesfuerzos, golpes, vibraciones y ruido en el manejo de martillos neumáticos
-Cortes, proyecciones, ruido, polvo y vibraciones en el manejo de esmeriladoras portátiles.
-Electrocuciones en el manejo de equipos y herramientas eléctricas
Instalación
y mantenimiento
de equipos de bombeo, válvulas de paso, portillas, etc.
-Golpes por caída y manejo de equipos
-Golpes y cortes en el manejo de herramientas manuales
-Sobreesfuerzos por manejo de elementos pesados
-Electrocuciones en los montajes eléctricos y manejo de herramientas y equipos eléctricos.
  
RIESGOS POR AGENTES BIOLÓGICOS
Riesgos de infecciones
Enfermedades transmisibles
Modos de transmisión más comunes
en el alcantarillado
Tétanos
-Penetración a través de heridas y quemaduras
Hepatitis víricas tipo A y E
Salmonelosis, Diarreas coliformes
En zonas endémicas:
Fiebres tifoideas, poliomelitis, cólera, disentería, etc.
-Ingestión de agua o elementos contaminados, principalmente por contacto con aguas fecales

Leptospirosis
-Contacto con aguas contaminadas por deyecciones de roedores, principalmente a través de heridas y de las mucosas de los ojos, nariz y boca.
-Ingestión de alimentos contaminados
-Inhalación de micro-gotas contaminadas
Hepatitis víricas tipo B, C
y D. Sida
-Heridas con objetos contaminados por fluidos corporales, principalmente jeringuillas
Tuberculosis, brucelosis
-Contacto de la piel y mucosas con restos de animales infectados (procedentes de mataderos, establos, granjas, etc.
-Contacto e inhalación de micro-gotas contaminadas
Fiebre por mordedura
de ratas
-Transmitida por los roedores, principalmente a través de mordedura
Infección de heridas
-Contacto con micro-organismos patógenos.

Subsuelo y aguas negras
Trabajar en el subsuelo conlleva el peligro asociado con las aguas (ahogamiento), un peligro que se ve aumentado cuando se trata de aguas negras, potenciales transmisoras, además, de enfermedades infecciosas. 
“Las aguas negras o residuales constituyen no sólo un vector para numerosos microorganismos, sino que además pueden ser un medio de proliferación para muchos de ellos. El riesgo de contaminación biológica dependerá de que el microorganismo esté presente en las aguas residuales en cantidades significativas, de que sobreviva dentro del entorno conservando su poder infeccioso, así como de los diferentes grados de exposición”, nos recuerda la NTP 223 del INSHT. La contaminación puede seguir diferentes caminos:
·Vía cutánea-mucosa
La entrada en el organismo puede producirse por contacto directo con el foco de contaminación, pudiendo penetrar los gérmenes a través de heridas, directamente a través de la dermis, o a través de las mucosas conjuntivas en el caso de que se produzcan salpicaduras en los ojos.
·Vía respiratoria
La contaminación respiratoria está provocada esencialmente por los aerosoles producidos en los dispositivos de aireación de los lodos y en la dispersión aérea de los lodos secos, que pueden transportar diversos microorganismos. Para ser infecciosos, deben tener un tamaño comprendido entre 1 y 30 μm de diámetro. En la difusión del aerosol intervienen las condiciones meteorológicas (la temperatura ambiente, la humedad, la velocidad y dirección del viento, así como la insolación).
El polvo de los lodos contiene una flora variada y abundante, predominando el género Aspergillus, cuyas esporas son fácilmente inhalables. De escasa nocividad en individuos sanos, es altamente patógeno en el caso de individuos inmunodeprimidos (riesgo de aspergilosis pulmonar invasiva, septicemia, etc), pudiendo originar también la formación de un aspergiloma. También se han constatado neumopatías por inhalación de virus aerotransportados de tipo enterovirus.
·Vía digestiva
Esta contaminación ocurre esencialmente a través de las manos, directamente (manos sucias llevadas a la boca) o indirectamente (a través de alimentos y cigarrillos), aunque también puede darse de forma accidental por caída dentro del agua o proyección. También, como ya se ha comentado, puede tener lugar por la deglución de agentes patógenos inicialmente inhalados.

*Manuel Domene. Periodista

Bibliografía
-Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales (OSALAN), Seguridad en los Espacios Confinados. “Guía para la prevención de riesgos laborales en el mantenimiento de redes de alcantarillado. 2ª Edición.
-Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT), Notas Técnicas de Prevención: NTP 223, NTP 473.

DESPIECE 1:
Zoonosis
Desde la noche de los tiempos, el ser humano ha interactuado con los animales, nuestros compañeros de viaje en este planeta azul (en la superficie, pero también en el subsuelo). Las manos, como nuestra principal herramienta de trabajo, es la parte anatómica más susceptible de sufrir lesiones.
Zoonosis es el término que engloba un amplio catálogo de enfermedades que pueden transmitirse de animales a personas, pero también al revés. Los sujetos pacientes de estos riesgos son muchos y, entre éstos, agricultores, granjeros y, cómo no, poceros.
Sin ánimo de hacer una lista exhaustiva podemos citar patologías como el quiste hidatídico, brucelosis, rabia, fiebre amarilla, turalemia, muermo, leptospirosis, tiña, toxoplasmosis y gripes varias (ver tabla).
Además de las enfermedades infecciosas, la interacción con animales puede saldarse con mordeduras, picaduras (venenosas o inocuas), arañazos, o dermatitis por el simple contacto, lesiones fisiológicas que pueden afectar a todo el cuerpo del pocero y, por razones obvias, mayormente a las manos.

© Manuel Domene Cintas. Periodista